Después de leer cierto libro que no me gustó nada… Segunda parte.

EL GRIS TAMBIÉN ES UN COLOR, EL COLOR DE LA ALTERNATIVA.

Isabel Molinero Ramírez

Víctor Molero nos habla del consumismo y sus hijos, la Generación Marketing, un conglomerado social creador y víctima a la vez de sus propios comportamientos. Personalmente, creo que pinta al Marketing como el mayor cáncer que puede estar sufriendo la humanidad. Y no es cierto. El ser humano ha sido maleable, se ha dejado impresionar. Esto es de lo que se ha estado alimentando el Marketing. Pero, como cualquier película americana en la que el malo quiere conquistar el mundo y muestra todas sus tácticas y el bueno las observa, aprende y las utiliza para vencer al malo y frenar sus planes de dominio mundial, con el Marketing y los consumidores ha pasado exactamente lo mismo.

Si bien es cierto que el Marketing todo lo ha podido en su momento y ha generado un consumo masivo en el mercado, utilizando ciertas técnicas, también es cierto que el consumidor, aunque Víctor Molero afirme que es víctima de sus propios comportamientos, ha resultado ser muy inteligente. El consumidor ha aprovechado toda la revolución industrial y tecnológica que ha puesto a su alcance montañas de información, para enfrentarse al Marketing. Esto ha provocado que el Marketing no tenga más remedio que reinventarse y ofrecer al consumidor lo que se demanda, en el momento que se demanda, en el lugar que se demanda y con el contenido que se demanda.

El consumismo del que nos habla el libro y la generación sin valores que parece que crea es algo que está demostrándose que no es real. El libro habla de lo ecléctica que se está convirtiendo la población, que se decanta hacia las diferentes alternativas según convenga en cada momento a sus propios fines e intereses comerciales. Dice que las coordenadas de la generación marketing son el pragmatismo, la tarjeta de crédito, el centro comercial… Podríamos haber seguido por ese camino, podríamos haber utilizado la información contra todo para conseguir alcanzar unas ambiciones completamente materialistas fruto del sistema capitalista.

Sin embargo, somos hijos del Marketing, sí, pero ha resultado que nuestra madre ha sido la crisis. Yo no veo, como el libro, que el hecho de que el consumidor tenga información por doquier gracias a las nuevas tecnologías suponga tan desastroso problema para las empresas, compañías, marcas…en fin, para el mercado. Sino que veo que poseer información está siendo muy bueno para la sociedad. ¿Por qué? Muy sencillo. Ahora somos más conscientes de lo que ha podido provocar el consumo desmesurado de una época anterior y somos todavía más conscientes de que está en nuestra mano cambiar las cosas para asegurarnos un futuro a los nuestros y a nosotros mismos, pues, oh my god, existe otro tipo de consumo, el consumo responsable y sostenible. Este consumo lo están promoviendo las empresas que ya se han dado cuenta de que el consumidor piensa, busca, valora, siente…sí, ha resultado que los consumidores somos personas y nos damos cuenta de las cosas. Así pues, a empresas, marcas, potencias, … del tamaño que sean, no les ha quedado más remedio que darle un giro a la tortilla a la hora de dirigirse al consumidor.

Es por esto que el Marketing al que tanto teme Víctor Molero y que ahora tiene que reinventarse, ha evolucionado al Marketing emocional. No es un marketing malvado, salvaje, que quiere entrar en la mente del consumidor para poseerlo y llevarlo a una cueva para comérselo con patatas. No. Resulta que un tipo de Marketing gracias al que las empresas pueden seguir resolviendo sus problemas estructurales , vendiendo, manteniendo su plantilla de trabajadores y proporcionándole al consumidor lo que pide y de la manera que lo pide: con sensaciones.   El Marketing en sí tiene que estar ahora atento, porque el consumidor que lo ha creado es listo y tiene información, y la información es poder. Se me asemeja a una relación simbiótica en la que, al menos uno de los dos organismos, tiene beneficios. Como lo pinta Molero, parece que esta vez va a ser sólo el consumidor. Quizás no. No todo en esta vida es blanco o negro, el término medio, el gris, la alternativa, también existe.

Al hilo de esto, decir que han surgido o se han dado más a conocer, gracias al marketing, en estos últimos dos años movimientos ecológicos que promueven un consumo sostenible y ayudan al ciudadano a saber cómo informarse de qué empresas son las que permiten una elección de sus productos y servicios no solo en base a su calidad y precio, sino que también por su impacto ambiental y social y la conducta al elaborar lo que ofrecen. Esto es para lo que el consumidor está utilizando ahora la información que tiene al alcance de su mano (con el Smartphone por ejemplo). Adjunto un enlace, de la Junta de Andalucía, para corroborar que estos movimientos existen y no son únicos de entidades privadas.

Con todo esto quiero decir, que una revolución positiva fruto de la crisis y del consumismo, se está dando mayoritariamente porque las personas ahora no tienen el nivel adquisitivo de antaño y porque hay un fuerte porcentaje de la población, no tan mayoritario quizás, pero no pasa desapercibido, que ha conseguido echar el freno y ha adquirido consciencia. Esto hace que evolucionen hacia un consumo mucho más responsable, solidario y sostenible consigo mismo y con el medio ambiente. Añadir que hay mucha gente que prefiere comprar menos pero que lo que compra ha tenido un proceso de fabricación no agresivo y cuidadoso con el medio ambiente.  En este contexto, además, se engloban todos los movimientos de reciclaje y reutilización de materiales que  están emergiendo y dándose a conocer (tapones para joyería por ejemplo).

En este punto voy a presentar dos cosas: el porqué del spot de Coca- Cola y un ejemplo real de esta  nueva sociedad.

El spot de Coca-Cola es una campaña que está realizando la compañía en contra de la obesidad y de cómo estadísticas actuales pueden promover que se piense en estadísticas futuras. Podemos hacer un símil con el libro de Molero: pensemos en la obesidad contra la que lucha la campaña y el consumismo y como, autores como el del presente libro nos hablan de un futuro, que es incierto y susceptible a cambiar, como si fuera el único futuro posible y, de hecho, el radical cambio que, en ambas predicciones, se está dando. Es el ciudadano y, en el caso del Marketing, el consumidor, los que tienen el poder de cambiar la situación y, afortunadamente, puedo decir que eso está pasando.

Vídeo promocional (enlace)

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“En el año 2030, el 58% de los adultos estaremos muy gordos… según las estadísticas. Gracias a ascensores, coches, sillas y ordenadores seremos cada vez más sedentarios. En el año 2030, el 60% de la población vivirá en ciudades y pasaremos sentados o acostados la mayor parte del tiempo. A pesar de todo, seguiremos estresados y el 20% dormiremos mal. Ese año, el 60% de los niños probablemente no habrá visto una vaca y los malos hábitos alimentarios seguirán extendiéndose. Así será nuestro mundo en el año 2030, según las estadísticas. Pero la única estadística real, es que el 100% de las estadísticas las hacemos nosotros… y las vamos a cambiar. ¿Y si nos levantamos?”

Y aquí te cuento, lector, el ejemplo personificado de mi amiga María. María es una chica, de 28 años, que ha crecido en Picanya, Valencia,  bailarina de profesión y que como toda buena valenciana que se precie, su adolescencia estuvo marcada por Polo, Slam, Zara, The Face, Woody, la raya del pelo al lado y los pendientes de perlas. De repente llegó a la universidad, donde estudió Periodismo, lo cual le abrió una puerta a un mundo que antes no había, ni siquiera, pensado que podría existir. Su mente se abrió de una manera espectacular, se empezó a dar cuenta de que no necesitaba todo lo que antes había pensado que era imprescindible. De que hay todo un mundo por descubrir y de que el consumismo la estaba consumiendo. Se fue a ver mundo, volvía, iba, venía y, finalmente, se afincó en Barcelona. Vive de alquiler, consume comida biológica, recicla, tiene su propio huerto en casa y, si necesita ropa, la cose ella misma. Se ha dado cuenta de que se puede vivir sin consumir más que lo estrictamente necesario y de que podemos respetar el medio ambiente y vivir bien. No es que sea una hippie, con rastas, tiene su trabajo y contribuye al medio ambiente. He de añadir, que entre otras cosas, la admiro por esto muchísimo. ¿Tiene cabida en esa Generación Marketing de la que nos habla Víctor o mejor la ponemos en la alternativa positiva que más me gusta a mí?

Esta es su casa y su estilo de vida. Verdad verdadera. No parece muy consumista.

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Añadir, por último, en este punto, que la competencia siempre se ha dado. Al fin y al cabo somos animales y vivimos en nuestra propia jungla, y toda jungla tiene una ley. La competencia impera en todos los ámbitos, sean o no más o menos sostenibles.

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