Por ti, por él, por ella, ellos, nosotros … y por mí también

Fíjate como son las cosas de la vida. A veces parece que vaticino que voy a vivir una situación determinada, y de manera profética me escribo un borrador en wordpress que hallo justo cuando me ocurre esto sobre lo que quiero escribir. Así que bueno, esto está escrito el 31 de enero de este mismo año, pero me sirve igual y me ha ahorrado mucho tiempo. Estaba sin publicar y creo que ahora es un momento idóneo para hacerlo porque habla de lo que quería hablar y porque he vuelto a acordarme de mi abuelita mucho últimamente. Aquí os lo dejo y espero que me digáis si es una utopía o si es algo que se puede llevar a cabo. 

 

Antes de ayer, mi abuela hubiera cumplido 87 años. ¿Y? No podía dejar de pensar, durante todo el día, en que yo cumplo 27 en dos meses. Mi abuela y yo nos llevábamos 60 años de diferencia y, sin embargo, ha sido y será siempre la persona más que más influencia ha ejercido en mi vida, de hecho sigue ejerciéndola, y, por tanto, la persona más importante para mí.

El día a lo “Olé Olé” no me dejó mucho tiempo para pensar. La noche fue otra cosa. Me di cuenta de que era el cumpleaños de uno de los pilares de mi vida. Pensé en el último cumpleaños que celebré con ella. El de sus 85 años. No fue muy afortunado, en todas las casas cuecen habas, pero ese día precisamente hicimos cocido para todo el vecindario, sin saber que iba a ser el último cumpleaños que celebraríamos con ella. Aquí es donde caí en todo lo que podía haber hecho ese 29 de enero y muchos de los días, semanas y meses, anteriores y posteriores a él.


Y fue cuando me sentí la persona más egoísta del planeta Tierra.  Egoísta hasta la saciedad. Por no haber dedicado más tiempo para cuidarla, abrazarla, mimarla y disfrutarla, igual que ella me lo dedicó a mí cuando yo lo demandaba y lo recibía incondicionalmente.

Propongo aquí una reflexión.

¿Cómo tratamos a nuestra familia, amigos, compañeros de clase, compañeros de trabajo, pareja? En el momento en que no estén cerca o con nosotros y les echemos de menos, ¿cómo nos sentiremos? ¿Realizados y orgullosos por haber disfrutado al 100% de esas personas o culpables y egoístas por no habernos parado a conocerlas y quererlas como se merecen?

Yo, al menos, esto lo quiero cambiar, intentarlo aunque sea.

No puedes contentar a todo el mundo ni contentarte tú con el trato que das a todos, pero sí creo que se puede hacer una criba e intentar conocer a fondo a los más importantes, influyentes, … a los que más nos apetezca o a los que más queramos. Hacer una lista de personas prioritarias y dedicarnos a crear un estado de bienestar con ellas. O darnos una oportunidad para profundizar, incluso, en nuevas relaciones.

Por otra parte, quitando a mi abuela,  que era la persona más bonita del mundo mundial, no somos perfectos. No voy a proponer que no discutáis con vuestra gente importante y sea todo paz y amor, porque las personas están hechas de alma y piel, y la carne es débil y puede cometer errores. Somos pasionales y las pasiones mueven nuestras acciones, afortunadamente, sino que aburrimiento ¿no? 

Sí que os propondré que evitéis los gritos, golpes, salidas de tono, faltas de respeto, habladurías, cotilleos, malas acciones “sin intención de ofender”,  dejar de hablar o cambiar la actitud porque se te ha cruzado un cable repentino, tomar tu mal día con quien te aprecia y está a tu lado, alegar energías negativas de otra persona cuando puede que seas tu quien las desprende y está haciendo daño.  

Os propongo que, a cambio, empecemos, desde hoy a prestar atención, empatizar con nuestros interlocutores, ponernos en su lugar cuando nos cuenten sus problemas o cuando los veamos mal y podamos así actuar en consecuencia, entender que todo el mundo puede tener un mal día y alegrarnos de los buenos días de los demás. Intentar ser un poquito más positivos con la vida y con quien la vive contigo.

Pero sobre todo, propongo que aprendamos a querer de verdad y que lo llevemos a la práctica.

Gracias a mi abuela pude llegar a estas reflexiones y no pude evitar levantarme de la cama e ir a mi madre y decirle: “No quiero que volvamos a discutir, porque quiero disfrutarte 50 años más y no dejar nada en el tintero contigo”. Porque mi madre es la persona más bonita, mi persona, a quien cada día valoro y necesito más.

 

Por cierto, podemos tener todas las personas bonitas que queramos, ¿lo sabíais? 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

One thought on “Por ti, por él, por ella, ellos, nosotros … y por mí también

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s