Imagina

… que no existiera la opción ctrl + z…

… que no pudieras devolver el vestido que tan mal te sienta, o la video consola que ha salido mala, o el ordenador que no funciona nada más salir de la caja; imagina que no existiera el “Si no queda satisfecho le devolvemos su dinero”…

… que el que dijo Sí a los pantalones de campana, las hombreras y los cardados hubiera dicho NO…

… que cuando pegabas mal a la princesa en el cuento de Sticks o el vestido de la muñeca recortable, no hubieras podido despegarlo y ponerlo bien…

… que no se pudieran solucionar las burbujas de los libros de texto recién forrados…

… que no tuvieras las opciones de Coca-Cola vs Pepsi, McDonald’s vs Burger King, Nesquik vs Cola Cao, vino blanco vs tinto, hamburguesa vs perrito caliente, paella vs arroz al horno, playa vs montaña; que te impusieran solo una de todas estas cosas…

… que no pudieras quitar la nata de la leche recalentada…

… que tu pelo, los piercings, los tatuajes, la ropa, el calzado, los complementos… todo… no fuera tu decisión…

… que la gente con la que vas, tus amigos, tus amigas, tus ligues, tus rollos, tus amores y desamores, tus relaciones en general, no pudieras elegirlas o empezarlas y acabarlas cuando lo necesitaras o lo vieras conveniente o hiciera falta…

… que los pájaros no pudieran aterrizar una vez empiezan el vuelo, que los peces no pudieran parar de nadar nunca, que los perros estuvieran siempre dando vueltas sobre sí mismos cuando se descubren la cola por primera vez, que los gatos no pudieran dejar de perseguir ese puntito de luz, que los canguros no pudieran nunca jamás dejar de saltar cuando tocan el suelo, ….

… que ese chicle no saliera de tus vaqueros favoritos, que esa caca de pájaro no se limpiara del vestido de la comunión, que el manchurrón de chocolate no se quedara limpio de la camisa blanca, que no existiera el bicolor, oxyaction, y todos esos quitamanchas que nos hacen la vida tan fácil…

… que no existiera el fuera de juego y todos esos goles pitados fueran buenos…

… que Van Gogh pudiera recuperar su oreja, Beethoven su oído, Stevie Wonder su vista, Stephen Hawking su movilidad, o que aquella surfera a la que mordió un tiburón pudiera volver a tener su brazo…

… que no pudieras quitarte la ropa que te has puesto…

… que no pudieras borrar esa selfie fatal que te has hecho…

… todo aquello que no pudieras deshacer y que ello te produciría un pequeño, nimio, paupérrimo, desasosiego. 

Vale, sí, estoy frivolizando un poco (una mijilla, na, un poquito na más) pero es lo que sentimos las mujeres por la ley del aborto.

Violación o riesgo vital. Y punto pelota.
Violación o riesgo vital. Y punto pelota.
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