Vaya hombre

Cucha! Oye! Mira que cosas! ¿Os acordáis de aquello que toda la vida se ha llamado “el corcho“… ? Sí, hombre sí, que todos hemos tenido uno. Cuando decías aquello de “mamá, quiero un corcho para poner con chinchetas las cosas importantes”  y cuando tu padre te lo colgaba de la pared, justo encima de la mesa de escritorio, donde se supone que tenías que estudiar, ponías de todo menos cosas importantes.

Ese corcho que contenía a tu mejor amiga, a tus amigas y amigos del apartamento de verano, las respectivas fotos del verano en la playa, la piscina, la montaña, el botellón o poalà, las selfies en las discotecas de verano que te dejan entrar, los colegas de los Juniors, el campamento, alguna de cuando eras más pequeña con tus compañeras del cole en la Granja Escuela Casa Blanca (el que no ha estado ahí no ha tenido infancia), el otro rollete que no le dijiste al chico que te gustaba, una foto con el chico que te gustaba de verdad rodeado con un corazoncito entre la multitud de compañeros de clase, el escudo de tu equipo favorito, las cartas de amor con el chico que conociste en Almería, llaveros de animalitos muy monos, cintas de fiestas, el pañuelo de fallas, chapas de “I ❤ New York”, las notitas que te pasa tu compañera de pupitre, las entradas del concierto de BomBomChip o de la Onda Vaselina, y ya en Bachillerato, de El Canto del Loco, que parecía el Paseo de las Estrellas de Hollywood: estaban Brad Pitt, Bon Jovi, los Back Street Boys, las Spice Girls, Leonardo Di Caprio con Kate Winslet, los de Salvados por la Campana, … ; con carteles de las mejores películas del momento como Titanic, Mi Chica, El Quinto Elemento, Matrix, Pulp Fiction,… todo ello con el logotipo de la revista SuperPop o Bravo coronando las esquinas. Y bueno, queda un hueco, mínimo, ínfimo, en el que cabe el horario de las clases y un post-it con lo que tienes que hacer el día en el que vives.

el corcho Pues ese magnífico corcho que todos hemos tenido, ahora  se ha puesto de moda entre las chicas más it del momento que lo han bautizado como… atenta/o… redoble de tambores….

¡MOODBOARDS!

¡Te-ca-gas!* 

No me digáis que no os da la risa. Bueno a ver… ya la cosa empezó a hacerse supercool con Pinterest, la red social que es como un súper corcho, no perdón, moodboard, con diferentes tableros en los que separas los intereses. Estos intereses se muestran como fotografías que te linkan a la página de donde las sacas. Bueno, que está fenomenal y engancha y todo eso, pero la esencia es la de “el corcho” al fin y al cabo. Ahora el tema es que salimos del marco y del material corcho con chinchetas de bolitas y colores, y también empezamos a salir de la red, para empapelar una pared con las cosas que queremos hacer, tipografías chulas, recortes de revistas, ilustraciones, fotografías muy artísticas, algún retrato vintage (hiper importante poner algo que sea vintage como la típica foto de tu madre en biquini o el primer coche de tu padre con él vestido con pantalones de campana o la Wolskwagen hippie con la tabla de surf en el capó), el dibujito de turno del hijo de tu mejor amiga (la misma que está en aquella foto del corcho que sigue en la habitación que tenías en casa de tus padres, esa misma, sí, ya es madre y tú te estas haciendo un moodboard), tu perrito, …

moodboards

En fin, que todo lo que ocupa tu vida o te gustaría que la ocupara de una u otra forma, siempre seleccionándolo de manera que quede fashion, chic, minimal,… y esas cosas, y pegándolo con blu·tack en la pared más visible de tu casa (porque al fin y al cabo es empapelar una pared), es toda una inspiración, un signo de que estás a la última y tienes muchísima idea de interiorismo. Es ahora todo un ítem para las revistas de diseño de interiores y para todas las chicas de moda ue lo instauran en su casa de ensueño, hasta el punto que le han puesto este nombre tan in: MOODBOARD. No se te ocurra olvidar este nombre, sino, no molas nada.

Pues voy a ser sincera: esto de empapelar la pared, lo llevo haciendo desde que me mudé al piso hace casi dos años y oye, no porque fuera cool, si no porque “el corcho” se me olvidó en la pared de la otra casa…
Chica, chica! Que me había hecho yo un moodboard sin saberlo! Si es que... estoy hecha toda una profeta de la moda
Chica, chica! Que me había hecho yo un moodboard sin saberlo! Si es que… estoy hecha toda una profeta de la moda

*[Pido disculpas por esta expresión tan… poco sutil]

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