En su punto

Ayer, entre tapas, cervecitas y el sol de Marbella, surgió una pregunta: ¿Hasta cuándo hay que decir “feliz año” al inicio del mismo? A mí es una duda que siempre me embarga al empezar enero. Hay quien piensa que segùn vas viendo a la gente durante el inicio, ¿pero y si la primera vez que ves a alguien en este año es en marzo?

Para mi el año ya está más que empezado intentando dejar atrás cuanto antes el año anterior. Más que nada como conté, el final del 2014 me dejó un mal sabor de boca importante, sobre todo y como guinda del pastel, por la despedida de Mu, mi perro que tanto me ha enseñado, acompañado y hecho feliz. He querido hacer este inciso porque todavía no me creo que haya pasado y siento que está esperándome en su balcón tomando el sol.

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Como contrapunto y esperando mejorar lo presente, para el 2015 he puesto toda la carne en el asador. Cambio de vida, cambio de paisajes, búsqueda de empleo en otro idioma, espabilar, crear, crecer, aprender, en definitiva, vivir y disfrutar de cada momento que me regale este año. De los buenos y de los reguleros, a los que algo bueno se les puede sacar siempre (aunque sea un poco dramático).

El problema viene (ojo que aquí es cuando me descubro como la eterna soñadora) cuando se piensa que de ilusiones también se vive, que por desear algo con todas tus fuerzas se va a cumplir, que por querer dejar atrás todo lo malo se va a quedar ahí y no te va a perseguir hasta que lo superes de verdad, que por querer tener suerte y ser feliz lo vas a conseguir, que por estar dispuesta a luchar todos los que tu necesitas van a luchar contigo.

Primera bofetada de realidad del 2015: (leer con voz de amiga condescendiente) Xiki, por tener un pensamiento no vas a tener la acción ipso facto… Flipá! La acción hay que buscarla, hay que luchar por ella, hay que tomar decisiones y hay que vivir y sacarle partido a las consecuencias.

(Metáfora al canto) Está claro que para conseguir que esa carne puesta en el asador de 2015 (futuro bar de carretera, atentos a la patente) se torre, hay que comprarla a buen precio en el mercado de tu vida, adobarla, encender la candela y que alcance la temperatura ideal, vigilar el tiempo de asado y estar pendientes para que coja ese puntito de ricura que hace que se note el trabajo del cocinero: hecha en su punto y para dentro.

Así es como creo que podré comerme el 2015, con esfuerzo y paciencia, en su punto.

Así que, a lo mejor podríamos desear “que este año esté hecho en su punto” e ir preguntando a quien nos encontremos algo como “cómo llevas la cocción?”. Por cambiar.

** Es posible que tenga algún tipo de obsesión con la comida.

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9 thoughts on “En su punto

  1. Feliz año compañera! Espero que 2015 te traiga muuuuchas alegrías y buenos momentos. Yo también he pasado un 2014 complicado y espero que este año nos trate un poco mejor a tod@s. De momento… que le den mucho por ahí a 2014 y vamos a disfrutar desde ya a tope 2015. Un abrazo!

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    1. Gracias compi!!! Yo intento que le den al 2014 pero todavía me persiguen algunos fantasmitas impertinentes… Vive el 2015 como si no hubjera maña y mucho ánimo!!!

      PS. En unos días yo también andaré por Suiza!!!

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