Ese día

No soy yo mucho de publicar en este blog las otras cosas a las que me dedico, pero hoy me he dicho “¿y por qué no?”.

Ahí voy:

He estudiado Arquitectura Técnica, Fotografía Artística, Comunicación y Relaciones Públicas a la vez que Marketing y ahora estoy en medio de un Master de Artes Gráficas que me encanta. A la vez que hago esto, estoy trabajando como freelance en el mundo del Diseño Gráfico, concretamente en la Imagen Corporativa y la Marca Personal, y como algo un poquito más secundario, la Redacción Creativa, Ilustración Digital y proyectos personales que necesitan dedicación completa y van evolucionando poco a poco.

La cosa es que dos de mis clientes como freelance han sido parejas que van a casarse, para que les ayude en el diseño de su boda. Están confiando totalmente en mi criterio y eso me encanta y se lo agradezco muchísimo. Me estoy planteando la posibilidad de hacer algún curso de Wedding Planer. ¿Y por qué no? Mhhh, esta va a ser la pregunta del año para lanzarme a nuevos retos, ¡decidido!

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Me gustaría desde aquí, y por lo que estoy viviendo gracias a la experiencia que me han regalado estas dos guapísimas futuras novias, enumerar 10 consejitos a tener en cuenta cuando quieres que tu día no pase desapercibido, que todo tenga una coherencia y sea especial, que sea vuestro, único e incomparable.

Estoy descubriendo la cantidad de negocios que surgen a favor de las bodas y de hacer su día memorable, grupos de Facebook en el que las novias se ayudan unas a otras a conseguir lo que necesitan y en los que estos negocios se están dando a conocer, sitios en los que puedes coger ideas y alucinar con lo que hacen otras, además Pinterest se convierte en el gran amigo de las novias, compañero inspirador de quienes van a casarse.

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Volviendo al objetivo de este post, voy a enumerar algunos consejos de creación propia que, como mujer que quiere casarse dentro de poco (Hola Miguel ❤ ) y como diseñadora gráfica que día a día tiene la suerte de observar miles de recursos audiovisuales, tendría en cuenta para su día especial:

Elige una imagen corporativa sencilla, elegante y que os caracterice a los dos y a vuestra historia.

No te vayas a los típicos muñequitos rodeados de laurel con tipografías infantiles ni a los colores pastelones Mr.Wonderful porque es tu boda y es romántica, si tu color favorito es azul marino, rojo o verde, ¡adelante! No hace falta que te dejes más de 500€ entre logotipo, invitaciones, impresiones, etiquetas, seating, welcomes, cartelitos varios, minuta…

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No te pases con las características del tipo de decoración y temática que elijas para tu boda.

Está genial que la temática sea romántica, pero no solo las rosas son flores románticas; una temática marina puede ser ideal si estas en la costa, pero no uses miles de cuerdas marineras que pueden provocar algún contratiempo; me encanta el estilo vintage para bodas, pero cuidado a ver si consigues que tus abuelis se sientan como en sus años mozos y eso tampoco es lo que significa “dar un toque vintage”.

El vestido es importante, sí, es especial, también, quieres verte como una princesa, lo entiendo, pero solo lo vas a usar ese día y en la sesión fotográfica: ¡no te pases con el precio!

Hay miles de nuevos diseñadores que hacen verdaderas maravillas por un precio bastante razonable. Aprovecha que vas a comprarte este vestido y busca un diseño que puedas combinar con color o teñir para futuras bodas a las que tengas que acudir.

Lo del esmoquin, el chaqué, el traje blanco o decidir entre pajarita, corbata o pañuelo con diamantito a lo Sherlock Holmes (seguro que tiene un nombre técnico pero a tanto no llego) es trabajo único y exclusivo de él.

Si el vestido es romántico, bohemio, de princesa, con tul, con ahuecador, sin ellos, blanco, crema, blanco roto, rojo, fucsia, si con zapatos, sandalias o cuñas de tacón, velo, flores, tocado, recogido el pelo o mejor suelto, … y más, es una cuestión de ella. No de sus madres, suegras, hermanas, mejores amigas, colegas, primos, tíos, padres…. no.

Estas cosas son cuestiones vuestras, única y exclusivamente.

Elige a un fotógrafo que se preocupe en conoceros. 

No todas las parejas son iguales, ni mucho menos, y hay muchos fotógrafos que no se preocupan en, ya que les pagas un pastón, haceros una sesión acorde a vuestros gustos. Hay fotógrafos que tienen  un tipo de fotografía estándar y los mismos escenarios para todas las parejas.

Una de las sesiones que más me ha gustado, además del trato que recibimos, fue la de la boda de mis amigos I&C.

Ojo cuidao con las chonis decoraciones que se ven por ahí. 

El brilli brilli, la purpurina, la goma eva (que desaparezca ya!), las decoraciones pobres o raras1º para el photocall, al alpargatas para quitarse los tacones, las copas personalizadas… Y muchas más cosas que son cutres hasta la saciedad. Además, es muy fácil caer en un  estilo “cuqui“, pero mal. Sé original y elige detalles que os identifiquen, no quieras abarcar todas las modas, porque probablemente más de la mitad no vayan con vosotros.

En este grupo incluiría la tarta nupcial y semejantes. No te ralles con la tarta: que sea sencilla, que la gente elija si la quiere probar, que esté rica y, si hay mucha comida, que haya un criterio previo de si hará falta tarta. ¡Ah! Y, si la hay, asegúrate de que todos los invitados se enteran de cuando va a cortarse…

Candy, sweet, chocolate bars, smookers corner, están bien, pero en su justa medida, que luego se queda la mitad de cosas en la mesa y nos hemos dejado una millonada… Por otra parte, si llevas ramo que sea simple, bonito, elegante y con detalles que sólo son tuyos y… ¡lánzalo!

Ni tanto ni tan calvo: invitados. 

Entiendo que el día de vuestra boda queréis compartirlo con toda amigos y familia. Cuidado a la hora de invitar. La vecina del quinto que te presta sal y huevos, no es una invitada prioritaria; los primos lejanos a los que ni siquiera conoces de comentarios, no son invitados prioritarios; la gente que te cae mal pero “son de toda la vida”, no es digna de ser invitada a tu boda; tus amigos del colegio con los que no mantienes relación, no son invitados prioritarios por muy bien que te llevaras con ellos hace 15 años; los amigos del baile, de las cenas de los sábados, del coro, de las partidas del mus de los domingos y del café de por la tarde viendo la telenovela, de tus padres, no son TUS invitados.

Pensarás que estoy siendo una extremista, pero ya que te pones a pensar, ¿por qué no recapacitamos un poco?

En tu boda vas a querer que todo salga bien y vas a tener que saludar a los miles de invitados extra que están ahí “por compromiso”, perdiendo el tiempo sin poder estar con los tuyos y con los suyos, los directos, los que todos los días te hablan por Whatsapp. Es un día para disfrutar, no para luego arrepentirse de no haber podido estar con los que de verdad importan.

No le digas al otro 50% de la pareja que no puede participar o como tiene que vestirse. 

Mira, yo creo que esto se tiene que organizar entre dos, que es como la última prueba a pasar antes del sí quiero, que eso de que uno lleve la voz cantante y al otro le parezca todo bien … no.

En todas las decisiones de la boda tiene que notarse el alma de los dos principales implicados. Nada de que la suegra decida por ti, o de que tu madre te pida cosas especiales para ella, ni que opine nadie sobre las invitaciones, el local, el vestuario, y las flores de los centros de mesa.

Tu y tu pareja sois los que tenéis que buscaros la vida para que todo salga como vosotros habéis soñado e imaginado juntos. Tenéis que participar en la toma de decisiones al 50%. Chicas, que los hombres también tienen sus gustos. Chicos, no vale el “a mi todo me parece bien”.

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 ¡Deja ya los protocolos! 

Los protocolos están bien para la realeza y la alta alcurnia. Pero para vosotros, que os casáis porque lo sentís (hay que estar muy seguro para esto), porque la vida y el destino os unen y os hacen uno, y eso queréis, de alguna manera, sellarlo, los protocolos están de más. Acepto el de “no ir vestida de blanco a excepción de la novia”.

Lo demás está de más.

¿Qué más dará que los invitados vayan con pamela, con tocado, con tacón, con bailarinas o con sandalias, con chaqué o con traje de chaqueta o con un pantalón de pinzas y una pajarita, de amarillo, negro, turquesa, naranja o gris? ¿No has invitado a la gente para pasarlo bien con ellos en este día tan especial?

¡Que vayan como quieran! Mientras lleven una buena sonrisa, ganas de pasarlo bien y sus mejores deseos para tu nueva aventura, es más que suficiente.

27Algunas cosas a tener en cuenta también son

Todos los invitados no pueden permitirse ir a una boda y dar un “buen regalo” a los novios, si están en tu boda alégrate y valora su esfuerzo.

Los detalles a los invitados no hace falta que sean caros ni exagerados, tampoco lo primero que habéis pillado, investiga un poco y seguro que encuentras algo bueno, bonito y barato.

Haz que detalles DIY con tu futuro marido o futura mujer, esos detalles que tendrán vuestra esencia totalmente y que quedan tan requetebién.

Si no tienes ni idea de por donde empezar a organizar tu boda, llama a un profesional.

 Ahorra un poquito más o no te ralles gastando una suma indecente de dinero en un traje que solo es para una ocasión y déjate aconsejar por especialistas como yo (ups… se me ha escapado) en gestión de eventos, en organización de bodas y en diseño de imagen corporativa, con un mínimo de buen gusto y estética novedosa. Si empiezas a hablar con “especialistas” y te da la impresión de que no tienen ni idea, seguid buscando.

Hay miles de wedding planners del palo, miles de floristas desfasados, miles de restaurantes anticuados y caros, miles de “miles de”…

En contraposición hay miles de Wedding Planners que están más que al día de las últimas tendencias y que, antes de dedicarse a esto han visto y vivido experiencias en otros campos en los que el buen gusto y la estética son prioritarios, miles de floristas emergentes con ideas la mar de frescas y que hacen las cosas con muchísimo mimo y elegancia, miles de masías, cortijos, caterings y alternativas muy molonas para la celebración y que salen más baratos que el típico restaurante rococó de pueblo… y más miles de “miles de” buenos.

LO MÁS IMPORTANTE

Para el gran día deja ya de preocuparte por todo y, simplemente, disfrútalo, que pase lo que tenga que pasar, lleva unas bonitas converse blancas para bailar a juego con él, un labial rojo para espabilar la cara, un par de ibuprofenos, unas moneditas para el resopón con churros o McNuggets y una sonrisa bien grande y verdadera. ¡Que es vuestro día! ¡Que viva el amor!

Hete aquí mis 10 consejitos desde la experiencia de diseñar para un par de bodas y haber sido invitada crítica de otras tantas. No creas que esto lo hago con prepotencia. Lo hago como bitácora de lo que voy aprendiendo para mejorar, para acordarme en mi propio día especial (que espero que sea pronto… Migueeeel! jajaja, pobrecico mío…) y para, en un futuro, ver la evolución profesional que yo misma tendré.

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