Mi madre, sí que es perfecta.

Ayer fue el Día de la Madre. 

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Sí, lo sé, todas los sabéis, sois conscientes, Instagram, Facebook, Whatsapp, se encargó de recordárnoslo a todas horas durante toda la jornada y parte de la de hoy.

 

Hay un mensaje que se repite constantemente en este día que no creo que sea del todo cierto o sincero o sepamos muy bien lo que significa: “A la mejor madre del mundo”, “madre no hay más que una y como la mía ninguna”, “mi madre siempre tiene razón”, “gracias a mi madre soy todo lo que soy” y frases de este estilo en las que cantamos a los cuatro vientos que nuestra madre es la mejor.

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No es que no sea verdad, ojo, que seguro que quien lo dice lo piensa. Sin embargo, en mi caso, alguna vez lo he dicho, que tengo la mejor madre del mundo, pero no es verdad. Honestamente, he de decir quehay muchas cosas que no ha hecho bien y que espero, aunque mi hermana ya me diga que soy igual que mi madre, mejorar con mis hijos. Que haya cometido errores no la convierte más que en una madre de verdad, de las que se equivocan, aprenden y evolucionan con sus hijos, de las que aceptan críticas e intentan mejorarlas, de las que aportan su experiencia porque poco aprendizaje han podido tener por falta de oportunidades. 

Mi madre, es mi madre, y punto pelota. Es una mujer que tiene sus secretos, sus defectos, sus limitaciones, ansiedades y miedos, sus más y sus menos, sus cosas de madre que no identifico con prácticamente ninguno de los estereotipos que se utilizan en campañas publicitarias.

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Porque… mi madre es única y genuinamente MI MADRE. 

Por mucho que quiera ver semejanzas entre ella y otras madres, no las veo. Y es por esto que aprovecho el día después para escribir sobre ella, sobre lo agradecida que estoy de que se haya equivocado en cosas de las que yo he aprendido, porque en su imperfección ella es PERFECTA.

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Mi madre tiene muchas virtudes, muchísimas más de las que ella cree. Yo no podría confiar en nadie más para que curase mis heridas, por ejemplo. No concibo casarme o  tener hijos sin que esté ella a mi lado, con su corazón tranquilo, para dormirlos. No pasa un solo día en que no la tenga en mente, aunque sea para pasar la mopa “porque las pelusas del pasillo me van a comer viva como me descuide”. Cuando he estado en el hospital, a la muy jodía le subía el guapo, porque es cuando más saca su superpoder de madre, con esa fuerza que a veces le falta para unas cosas y que hace que la vea hermosa, en todo su esplendor. Es la única capaz de escucharme llorar sin más, sin exigirme nada, hasta que la dejo hablar, claro, y “tienes que venirte arriba, superar tu ansiedad y tirar pa’lante hija”. No me imagino una casa sin sus cestitas, mantitas o salvamanteles de lana y trapillo. Mi madre, como sabe de sobra que no tengo fuerza de voluntad para hacer dietas, cada vez que voy a verla, en lugar de cebarme como hacen las madres del marketing, me pone a dieta, y yo no puedo más que agradecerlo, porque tiene razón, yo no tengo voluntad, la comida es superior a mí. No siempre tiene razón en todo lo que dice, pero sí que tiene razón en muchas cosas y admiro como es capaz de rectificar en las que no la tiene y aprender, aún a sus cincuenta y pocos, que las manías pueden mejorar y ser más flexibles.  NuevoDocumento 2018-05-07_11

Saber que mi madre es de verdad, es mujer, es persona, con todo lo que ello conlleva, es lo que me está convirtiendo en una mujer inteligente, madura,sensible, intuitiva, lista, ambiciosa, fuerte, resiliente y asertiva, directa y confiada, sin pelos en la lengua, capaz de ver sus errores y rectificarlos y aprender día a día de ellos.

Todo esto lo aprendo de ella, y lo mejoro, porque si algo me ha enseñado, es que las experiencias propias son las que más te llenan, las que mejor te moldean y las que consiguen que te adaptes a los tiempos para poder ser una mujer genuina, me ha enseñado, sobre todas las cosas, que es la escuela de la vida la que vale de verdad y no tanto la de los libros. No soy todo lo que soy gracias a ella, pero no puedo pensar ni concibo una vida en la que no esté ella no hubiera estadopresente, a mi lado, acompañándome, bajo ningún concepto.

Si mi madre ha cometido errores, los hemos superado y hemos aprendido de ello, yo puedo y debo permitirme ese lujo. El lujo de fluir, de ser persona con defectos y virtudes, de quererme con ellos y de tener un día en el que no voy cara al aire y otro en el que sonría y esté espitosilla por cualquier tontería como saber que la voy a llamar y se va a colocar el pinganillo para poder hablar conmigo mientras hace las lentejas.

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2 respuestas a “Mi madre, sí que es perfecta.

  1. Q bonito sobrina, q verdad todo lo q dices, de ella y se puede acoplar a todos nosotros, las verdades no deben ofender, sino al contrario, si son positivas, continuarlas y si son negativas, aprender a corregirlas. Un beso mu grande

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