Mi gran amigo el Cine

Caine, Poésy y Paris

Una cosa que me está gustando mucho hacer es ver películas y series que me hagan reflexionar. Igual es que yo soy demasiado sensible a todo, no sé, pero cualquier cosa que veo la extrapolo y relaciono con algo que me rodee o me esté pasando o … con mi vida y obras vamos. Parece que se está convirtiendo en una extraña manía con la que, casi sin darme cuenta, estoy creciendo yo misma por dentro (bueno en estas fechas y con tantos bombones y polvorones, también por fuera).

El último filme que ha hecho hincapié en esta nueva costumbre es “Mi amigo Mr. Morgan” (Mr. Morgan Last Love, voy a obviar la malísima traducción que hacen de los títulos de las películas). Es una película alemana en la que, bajo mi percepción, se mezclan de una manera un poco confusa la obviedad del drama romántico estadounidense con la profundidad de enfoque europea sobre temas como el amor, el duelo, el abandono, los celos, la soledad y la desintegración de la familia; poco menos se puede esperar de tal mezcla franco-germana- estado unidense, or something like that. No tiene precisamente buenas críticas, no por Poésy ,que aun no se la ha visto en grandes papeles aunque a mí me encanta (con ella y con Audrey Tautou podría morir de amor), sino por Caine, del que se esperaba mucho más en un filme que no deja de ser sentimentalismo y evocación puros, de no ser por el inapropiado giro final, con el que te preguntas “será precís?”

Todos tenemos una grieta por donde pasa la luz.  Siempre hay alguien que aporta luz a nuestro mundo. Es nuestra grieta.

Hay una grieta en todo, es por ahí por donde entra la luz.
Siempre hay alguien que aporta luz a nuestro mundo. Es nuestra grieta.

La cuestión es que todos los temas que baraja la película, aunque no lo hace de la mejor manera o, al menos, no la más original, son para pensar. Ese tipo de temas en el que no nos paramos a reflexionar hasta que alguien o algo nos los pone en las narices. ¿Estás o te has enamorado? ¿Cómo pasaré un duelo por alguien a quien quiero? o ¿Se acabará alguna vez esta pena que siento por la marcha de….? ¿Si me dice que me quiere por qué habla con la otra persona? ¿Esa mano? ¿Y yo por qué no? ¿Por qué no soy válida/o yo y si la/el otra/o? ¿Seré la única persona que siente que está sola en este mundo impregnado de tecnología y redes sociales? ¿Habrán más como yo? ¿Por qué no siento que tenga un hogar para volver? ¿Está lejanía que siento de todo mi entorno es normal?

Sí, muchos de nosotros somos un interrogante continúo. No oséis decir que no (que me enfado y no respiro). Nos hacemos miles y miles de preguntas que no dejan de ser negativas y poquísimo beneficiosas para nosotros mismos. Nos sentimos amados, odiados, acompañados, abandonados, solos, y todo por igual. Esto es por la gente con la que nos rodeamos. ¿Por qué dejamos que nuestro entorno nos haga tener malas sensaciones? ¿Por qué, con la de personas que pueblan la tierra, nos quedamos a veces con las que no nos aportan nada o nada bueno? ¿Por qué llega un punto en que no tenemos un límite a la hora de eliminar a esa gente y nos vemos solos? Porque no sabemos gestionar nuestros propios valores, nuestros sentimientos, lo que queremos y esperamos, lo que estamos dispuestos a dar y a perdonar, porque nuestro día a día no nos deja tiempo de pensar, de disfrutar de nosotros mismos, de conocernos y estudiar nuestros límites y lo que no son límites.

¿Lo que yo creo y que esta película me ha puesto en evidencia? Puede ser que nos sintamos solos, pero no somos los únicos. Rodearnos de buena gente, que nos aporte todo lo bueno que tenga y nos haga querer ser mejor persona, está sólo en nuestra mano. No hace falta que sea mucha gente, solo la necesaria para apagar esa chispita de soledad, de negatividad y de amargura que se enciende sin avisar. Pero para eso, tenemos que conocernos a nosotros mismos.

¿Te has tomado un café contigo mismo/a y te has contado como te va y que quieres en la vida? Hazlo. 

QUE MONA ES NAOMI Y QUE ELEGANTE ROBIN

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Este tipo de películas son las que entran ganas de ver cuando te pasas la tarde del domingo viendo trailers y trailers en Youtube y pensando “Y los anuncios de estas películas para que yo me entere de que existen, ¿dónde están?”. Tengo muchas más para ver, pero hoy quiero hablar de lo que saco de “Adore” o “Dos madres perfectas”. 

Lo primero, y como siempre, la fotografía. Madre mía de mi vida de mi corazón, ¡qué fotografía tiene esta película! Sinestésico de la vida. Estas viendo la película y puedes hasta sentir la brisa de Australia, oler su mar, notar el calor del sol, imaginar el relax de subir en la base de madera después de nadar. Las casas y los espacios en los que los personajes se mueven son geniales, dignas de película, nunca mejor dicho.

No os voy a contar de qué va (viendo el trailer lo podéis imaginar), pero sí que os diré que me ha hecho pensar acerca de la pasión y la espontaneidad que le ponemos muchas veces a nuestras decisiones y actos, solo para sentir la adrenalina de lanzarse a la piscina. Bueno, con este film de Anne Fontaine te lanzabas directa al mar.  Como las protagonistas. Una es más pasional y la va liando poco a poco y hace que la otra, que es más racional, la lie también. Vamos, que ni comen ni dejan comer.

La cuestión es: si eres espontánea con tus decisiones, tienes luego que responsabilizarte de las consecuencias y sobrellevarlas, ya sean buenas porque te salga bien (que ojalá sea siempre así) o malas porque no pensaste ni en el primer paso que ibas a dar; y si eres racional y estudias lo que tienes que decidir y cómo, además de sus consecuencias y el plan B, todo en un marco flexible porque eres consciente de que nada va a salir rodado, puedes volverte loca loquísima. Igual que pasa en la peli.  La pasional esta todo el tiempo achacando las consecuencias de lo que hace, pero lo hace, y lo vuelve a hacer porque es lo que quiere. La racional, por pensar y echar el freno, se come los mocos. Ambas pierden y tienen que hacer como que les importa un comino.

Es entonces cuando quiero buscar el estado de equilibrio y no puedo. ¿Cómo se puede ser espontánea y racional al mismo tiempo? Si parece que haga lo que haga voy a perder. Vaya, seguro que muchos eruditos/as que leáis esto lo tenéis más que controlado. Pero hoy he visto el clip 3 de Magical Girl (click para trailer), de Carlos Vermut, una de las películas más galardonadas del Festival de San Sebastian con un par de Conchas de las buenas: la de Oro a mejor película y la de Plata a mejor Director. Lo que dice sobre que los españoles no sabemos si somos racionales o emocionales  y estamos en continua lucha por esto, me viene al pelo. Me hace pensar que, como española (no es esto una referencia al 12 de Octubre), no estoy sola en esto de la búsqueda de un equilibrio.

Si en tu casa la vida se mueve por emociones y en la calle te intentan inculcar que te muevas de manera racional, tu intentas trabajar tu mente cuando te das cuenta de que lo emocional te da más problemas que alegrías, pero lo racional no te da ni una cosa ni otra, y de repente te ves en una situación que tienes que afrontar de una manera equilibrada…¿Tiene pinta de ser complicado encontrar el color gris no? ¿No estoy loca verdad? ¿No es malo que todo lo que me lleva a plantearme un balanza emocional-racional de toma de decisiones se me haga bola no? 

Si alguien tiene alguna pequeña, mínima, ínfima noción de cómo igualar la balanza entre lo emocional y lo racional para la toma de decisiones, primero que vea ambas películas, ya que las recomiendo, y segundo que me dé un apunte de cómo lograrlo (de paso, hace la buena acción del día).

 

La niña de fuego te llama la gente

y te están dejando que mueras de sed

 

Gracias por leer ❤

Keyra y las perlas.

Igual es que últimamente tengo la lagrimilla floja. Igual es que las cosas más simples son las que llegan más fuerte a los rinconcitos más recónditos del corazón. Igual es en uno de esos rinconcitos donde residen sueños frustrados, amores platónicos, esas cosas que no te ves capaz de alcanzar.

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Sea lo que fuere, “Begin Again” me ha tenido con el congojo en la garganta desde el inicio. O con el corazón en un puño. Como más os guste.

La película Begin Again llega a ese puntito que todos tenemos de soñadores y pasionales, de ganas de vivir, de conocer gente, ese puntito de esperanza que brilla aún cuando nos suceden series de catastróficas desdichas que nos hacen fracasar una y otra vez en temas que realmente nos resultan importantes para mantener nuestro estado anímico bien alto.

Palomitas, Coca-cola y una libreta.

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Para ver esta película, en la que Keira Knightley está más natural y adorable que nunca* (esa forma de actuar que tienen algunos actores que hacen que su trabajo llegue mucho más a los espectadores que los seguimos), hay que abrir la patata y la mente y extrapolar su mensaje a la meta que has elegido en la vida. Si lo has hecho ya, que espero que sí.

En mi caso, en lo que pensaba era en mi profesión y en lo que me gustaría alcanzar. Esta profesión que me ha puesto en la dirección hacia el éxito personal, al menos por ahora.

Se sabe mucho de una persona por la música que escucha.

Muchos elegimos o eligen profesiones en las que tienen que aguantar burlas, reproches, críticas, cero apoyo de las personas que más lo necesitan, momentos de duda e indecisión, pero lo que ganan es el buen sabor de cada logro, de cada peldaño que suben para alcanzar lo que se han propuesto. La meta puede cambiar, puedes ir sabiendo qué quieres a lo largo de tu vida, lo que no cambia es la sensación de conseguirlo.

Uno de los mensajes que transmite esta película es que cualquier situación simple, banal, que parece sin importancia, si le pones música se convierte en una perla preciosa. Si le pones tu pasión, se convierte en tu perla preciosa.

Todas las banalidades de repente se convierten en perlas divinas y resplandecientes por la música

Parece que he encontrado mi Talón de Aquiles en lo que a cine se refiere: aquellas películas que transmiten mensaje del tipo “da igual lo que hagas en tu vida siempre que la vivas y lo hagas con pasión y ganas, serás feliz”.

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*Vale sí, en Orgullo y Perjuicio también te llega al musculito cursi.

Mi gran amigo Ben

Somos seres racionales y, por tanto, pensamos ¿no? Pensamos cosas buenas, malas, eficaces, útiles, surrealistas, verdades, mentiras… Pero pensamos. Afortunadamente, muchas veces esos pensamientos los escribimos, hacemos listas, apuntamos y releemos cuando nos apetece o cuando necesitamos recordarnos que una vez tuvimos ideas, buenas o malas, pero que nos valieron para algo. Otras veces, simplemente se quedan en nuestro propio limbo y quedan en el olvido, o no tan en el olvido, pero sí que pasamos de ellos. En ocasiones, incluso, esos pensamientos los llevamos a cabo. Pero, ¿y cuándo esos pensamientos que tú has tenido los ves reflejados en algo totalmente ajeno a ti?

Esto es lo que me pasó cuando el miércoles pasado fui al cine con amigos a ver la película La vida Secreta de Walter MittyNo, no te creas que te la voy a contar que no soy Mrs. Spoiler ni cosas así. Lo que te puedo decir es que Ben Stiller, que dirige y protagoniza esta superproducción, se ha encumbrado. Si bien es cierto que no se lo ha sacado de la manga (Danny Kaye ya la protagonizó y James Thurber es su autor literario) la dirección de fotografía de esta película y la manera que han tenido de colorear la historia primera te deja sin palabras, te infunde ganas de vivir, de apasionarte, de no dejarte pisotear por nada ni nadie y, además, te transporta con una magia especial a esos sitios que sueñas ver cuando das geografía en el colegio y que te provocan al monstruo verde de la envidia cuando los encuentras por la red como destinos de bloggeros viajeros o en algún tablero molón de Pinterest (alguien habrá tenido que estar allí para hacer la foto ¿no?).

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La cuestión, es que en la película, Walter Mitty, un hombrecillo gris al que de vez en cuando se le va la olla, de repente tiene un objetivo. OBJETIVO. Este es el hilo argumental de todo lo que te estoy contando. La cuestión es que, por situaciones que no voy a dejar aquí escritas porque sino te cuento la película, Mitty se fija una meta, alentado por una responsabilidad y por su propia imaginación. Tiene un objetivo y vive la aventura de su vida. De repente todo tiene sentido y las cosas nimias del día a día dejan de ser obstáculos para dar paso a una historia apasionante, rodeada de luz, de color, de gente nueva, que le hace sentir y ser. SU VIDA.

Walter, haciéndose eco del lema de LIFE! y teniendo un objetivo, le echa la sal que le falta a la cotidianidad de sus días.

Lo que quiero decir es que hay veces que nos acojonamos ante situaciones de la vida por no saber a dónde nos llevan o qué tenemos que decidir o cómo hacerlo o dónde encaja lo que hacemos en nuestro camino. Son situaciones que no sabemos afrontar porque no vemos el horizonte en ellas, no las entendemos. En el fondo pensamos que nos pasan por algo, porque nos llevan a algún sitio, pero nos produce una gran desazón no saber dónde o para qué.

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En estos casos, como Stiller nos transmite en el film, necesitamos una colleja, una señal, una responsabilidad, que nos haga abrir los ojos, coger al toro por los cuernos y analizar la situación que nos provoca el desasosiego. Una vez analizada, hay que marcarse el objetivo al que queremos llegar con ella. Es decir, si nos ha pasado o hemos empezado a estar en ella no es por nada, no es para que la primera decisión que tomemos sea “Paso, corto por lo sano y me lo quito de encima”. No. Es para que, aunque no divisemos tierra, nos la inventemos y fijemos un objetivo para cerrar el paréntesis de eso que se ha abierto y que, en principio, no sabemos manejar.

La clave es tener un objetivo para llegar al fondo de la cuestión.

Te marcas el objetivo y vas a por él. No importa el tiempo, no importa el cómo, ni importa el qué, la cuestión es que hay algo que alcanzar, algo por lo que luchar, por lo que ilusionarse, apasionarse y llegar a ser. Algo por lo que dejamos de ser nada o nadie, y empezamos a vivir un sueño, empezamos a andar un camino.

 

Walter Mitty

Te vas a esperanzar, te vas a venir abajo, vas a tener días buenos, días malos, días mejores y peores, te van a decir que no vale la pena un día y al siguiente que te admiran por ir a por ello. Nadie dice que vaya a ser un camino fácil, pero sí que puede provocar una felicidad inimaginable cuando llegas al final.

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Sé como Walter Mitty, márcate un objetivo si estás en ese punto caótico que no te deja dormir, ves a por él, empápate de las experiencias que vas a vivir en el camino, disfruta, sobretodo disfruta y, cuando lo alcances, absórbelo y llénate de él, es tuyo, será la recompensa de esa lucha que has librado para conseguirlo.

Mi gran amigo Woody

¿Sabéis esa sensación de ahogo…como si tuvieras algo oprimiéndote el pecho y no te permitiera respirar con normalidad?

Es una sensación que no te deja pensar, ni actuar ni ser tu misma. Es un quiero y no puedo. Eres consciente de lo que te pasa y de cual sería la solución. Pero te oprimen, te mantienen paralizada y no te dejan actuar.  Te desgastas en el intento de escapar y no consigues nada, ni una pequeña esperanza para salir de donde estas metida y ver la luz que te permitirá oler y sentir el aire fresco de la libertad.

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