comunicación

Ene, O…NO

Lunes, llueve…¿Qué digo llueve? Esta cayendo el diluvio, acompañado de un viento ensordecedor… Todo gris, negro, caca. Si ya de por sí los lunes son el peor día de la semana, excepto para contados optimistas, y yo no me encuentro entre ellos, un lunes en el que no te atreves a salir de casa por si te cae un algo en la cabeza, es peor. Este tipo de lunes son esos en los que te comerías a cualquiera que se te pusiera por delante, y en los que tu pensamiento dulce y bien avenido de todos los días se convierte en un cuchillo afilado y desgarrador.

Aunque puede ser peor. Cuando estaba teniendo este pensamiento eran las 5 de la mañana mientras recogía la ropa que me olvidé anoche tendida, y no me imaginaba lo que iba a ver al despertarme, desayunar y abrir redes sociales para ponerme al día. A parte de que siguen apareciendo en mi TL fotos de Halloween (fiesta que no me gusta nada y pienso que es feo con ganas), en mi TL de Instagram he podido ver algo que, aunque me lo podía haber imaginado en algún momento, había dejado en el tintero y pensaba que no llegaría a ningún sitio.

Seguro que piensas que es una chorrada y que ¿dónde va la loca esta escribiendo sobre semejante gil******ez? Te cuento. Estuve viviendo en Ginebra (bueno vivíamos en la parte francesa de la frontera pero si había que hacer algo nos íbamos a Ginebra) y conocí a mucha gente. Unos mejores y otros peores, pero a ninguno se le dejaba de ver el plumero. Sin embargo, tuve la mala suerte de coincidir con una paisana mía que resultó ser la típica convinenciera, como se dice por estos lares. Primero se las dio de “que sola y desangelada me encuentro, que triste estoy, nadie me quiere, y tu Isa eres un soplo de aire fresco para mí, me has caído fenomenal y seguro que podemos hacer algo super molón juntas porque yo me creo modelo con estilasho y tu sabes de fotografía”. Sí, como bien te habrás dado cuenta, la susodicha quería montarse un blog de moda. Con 29 años. Ojo, que nunca es tarde si la dicha es buena. Y yo la asesoré.

Kayture, con años de experiencia como blogger.

Kayture, con años de experiencia como blogger. No deja de ser una niñata más con pasta, sponsorizada para vivir del cuento y una mera herramienta de Marketing como tantas otras como ella. Pero se ha ganado el respeto y el caché que le corresponde después de tantos años.

Su idea era que ella sería la imagen, como la blogger suiza Kayture (pues anda que no le queda… ejem), y yo le haría las fotos e iría con ella a los eventos que se pensaba que la iban a invitar empezando tan tarde y con una competencia tan descomunal. Como yo estaba medio aburrida, le dije que sí, que por qué no y que a mí me gustaría participar más activamente, no solo como fotografa (“échate un novio que te lleve a la bahía, que te diga vida mía y que te haga las fotos como toda blogger que se precie” pensé yo).

Con todo esto, y siendo las dos de Valencia, se me ocurrió que un bonito nombre para un blog de moda podría ser “The Orange Blossom”, pero ella quería que en el logo apareciera únicamente referencia a ella, cosa que me cayó como una patada en el estómago…así que hice un poco mi papel y cuando llegué a casa me desahogué y decidí que le daría largas y no participaría en semejante burla.

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Y ella ha decidido, desde hace unas 12 semanas según Instagram, que puede hacerlo sola, sin asesoramiento de marketing digital, de imagen corporativa y de miles de cosas de las que ella no tiene ni idea. Y no lo digo por llamarla tonta, que tonta no es, sino porque un curso de personal shopper o imagen personal no te da nociones en ese sentido, necesitas asesoramiento. Eso es asín y los pimientos son asaós. Ha llevado con esta historia que se ha montado, la palabra EGOBLOGGER, que tanto me gusta, y su significado al extremo. Se hace sus propias fotografías de blogger, tipo selfie (SELFIES para moda!!!!! Válgame!!!!), con el móvil (CON EL MÓVIL!!!!)… no tiene un estilo definido, no crea contenido, no es interesante y su blog es, como poco, feo.

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No soy yo de las que le gusta criticar sin ton ni son. No soy yo de esas personas que no valoran el esfuerzo y que no entienden que los inicios son difíciles. Soy una persona que apoya el emprendimiento 100%, que me gusta ayudar a mis amigas en todo lo que esté en mi mano (y no es poco: branding, creación de contenido, estilo, redes sociales, SEO, Marketing, prensa…), que lo hago con un gusto y lo único que pido es que “me vendan” y me respeten. Y esta crítica la hago porque esta persona se aprovechó de mi mal momento, se aprovechó de la amistad y la ayuda que le brindé y no fue capaz de contarme, en todo el tiempo que ha tenido, que lo iba a llevar a cabo por su cuenta después de que yo le dijera nombre y el estilo que le pegaba (a nivel imagen corporativa). Y eso no se hace.

Seguro que no soy la única en la blogosfera a la que le han pasado cosas así, y seguro que no soy la única que está cansada de callarse estas cosas. Por eso lo cuento, para desahogarme y para que se entienda que el trabajo de freelance en este sector está muy mal valorado, y que cuando no se valora este trabajo y a los profesionales que lo llevamos a cabo, sobre todo si lo estamos haciendo sin pedir nada a cambio para una amiga (supuesta amiga), el Karma y el acabado horrendo van a hablar por sí mismos.

He dicho.

Buenos días caris.

Respira.

Menudo ajetreo de vida llevamos. Vemos tantas personas al día, recibimos tantos estímulos audio visuales y vamos tan rápido de un sitio para otro que, al final, acaba el día, y no te acuerdas de la mitad de cosas que has hecho, visto, sentido, vivido, … Y, así, un día tras otro. Se te va la vida. Lo notas, lo sabes, pero es posible que no te hayas parado a pensar como evitarlo. Por lo que sea. Pero no has parado tu vida 10 minutos para evitar que se te vaya sin darte cuenta. No sé porqué pienso esto hoy, así, tan repentinamente. Será que hay días que me doy cuenta que estoy más cerca de los 30 de lo que me gustaría y mira chica, me da por ahí. Pero, afortunadamente, me paré hace un par de días a pensar cómo vivir más intensamente incluso las rutinas.

Menudo ajetreo de vida llevamos.

Este domingo me enseñaron a respirar. A pararme, al menos 5 veces al día, como las comidas, y respirar. Respirar te ayuda a ser consciente de lo que te rodea, de lo que tienes que hacer, pensar, te ayuda a concentrarte, a sentir más y mejor y, lo más importante, te relaja y te sitúa sobre ti misma para que no te bloquees. Eso que a muchos nos pasa pero que no sabemos identificar. El bloqueo. Ya lo comentaremos otro día.

Es curioso como respirar es lo primero que, supuestamente, aprendes al llegar a la vida. Palmadita en el culete, un buen grito y, ale, dale al H2O nena.

Es más curioso todavía, como siendo lo primero que aprendemos, miles de artistas hacen referencia alguna vez en alguna obra a la necesidad de respirar. Será porque, como dicen los yoguis, lo hacemos fatal. En realidad es como si supiéramos lo mal que lo hacemos y la necesidad que tenemos de hacerlo bien. De, cuando respiramos, sentir de verdad que lo estamos haciendo. No sé si acabo de explicarme.

Palmadita en el culete, un buen grito y, ale, dale al H2O nena. 

Hay miles de tipos de respiraciones, según la necesidad que tengas. No sabría decir cuáles son, vete a una clase de Pranayama o yoga para aprender a respirar y te las cuentan mejor que yo seguro. Solo quería transmitir hoy lo que el domingo me transmitieron a mí en 5 minutos. A mí y a unos cuantos más ojo.

Te sientas, recto, en un sitio tranquilo, cierras los ojos y la boca, dejas las manos sobre tu regazo, relajadas. Siéntate recto pero con los hombros relajados. Esto es muy importante. El mentón un poquito hacia el pecho. Ahora vamos a respirar: inspiras aire por la nariz, llenas primero el abdomen, luego las costillas y por último el pecho, de manera que los hombros se levantan un poquito; retienes un segundo o dos, y empieza la espiración (que no la expiración eh!) en el orden inverso, es decir, pecho, costillas y abdomen, donde meteremos la barriga hacia dentro para sacar el aire residual.  Yo cuento hasta 4 por cada uno, por ahora. Supongo que más adelante serán unos 8 segundos por respiración completa. Lo importante es que hagas, no sé, me lo invento porque me funciona, unas 5 – 10 respiraciones cada vez. ¿Qué te va a quitar? ¿5 minutos de tu día? Bueno, es para mejorar las otras 23:55 horas. Vale la pena, hazme caso. De los 5 procesos de respiración que te aconsejo que hagas al día, guarda uno para cuando te levantas y otro cuando te acuestas. ¡Pero no te duermas antes de acabar el proceso que nos conocemos! Y, lo más importante, olvida todo lo que te rodea y céntrate solamente en ti y en tu respiración.

El resultado es maravilloso, intenso, inspirador, relajante y excitante.

¡Y solo llevo 3 días haciéndolo!

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Aquí os dejo mi última ilustración. Espero que os guste 🙂

Algunas dudas

Por favor, responde a la encuesta cuando acabes de leer. Son 15 segundos!

He estado más que dedicada a encontrar trabajo desde que se me acabó el chollo del último en noviembre. Bueno, chollo lo que es chollo no era. Prácticas, remuneradas y tal, pero prácticas al fin y al cabo; en una empresa de renombre, sí, pero que mantiene su departamento de comunicación interna a base de becarios hasta el punto de que cada 3 meses (aunque las prácticas sean de 6) vuelven a poner la oferta en Infojobs.

La cosa, fuera a parte de desahogarme por fin, es que estoy utilizando diferentes vías para la búsqueda de un empleo que me venga bien para compaginar con mi trabajo como freelance y con el master que voy a empezar a estudiar, además de esto, que no es poco, preferiría que fuera de lo mío a jornada parcial o intensiva que de dependienta en tienda, sinceramente con toda la sinceridad de mi corazón. Estoy utilizando JobandTalent, Infojobs (of course), algunos grupos de Facebook, entrada en las empresas que me gustan para formar parte de su base de datos, algunas webs de ETT, Domestika, Behance, el modo “ser pesada en los mails info enviando mi CV sin recibir respuesta lo que incrementa todavía más mi pesadez” y Linkedin

Mira que maja :)

Mira que maja 🙂

En Linkedin hago todo lo que está en mi mano para parecer interesante: actualizar mi CV, mi foto de perfil, poner algún que otro post, utilizar el buscador que, por cierto, ahora está disponible como aplicación para móvil la mar de útil, añadir gente a mi red, normalmente explicando por qué los añado, hasta estuve pagando los 26 €uracos de Linkedin Premium para poder enviar mensajes a personas que pertenecieran al equipo directivo de ciertas empresas/agencias/contratantes para mostrar mi interés en formar parte del equipo. Dejé de pagarlo porque como no encuentro trabajo no dispongo de cash ni pa pipas, pero que cool queda eso de cash eh?

La cosa es que me surgen varias dudas respecto al funcionamiento de esta red. Y no os creáis que es solo por aquellas actualizaciones que veo en mi muro con gráficas animosas/de pensamiento budista/motivacionales un lunes por la mañana dignas de páginas de autoayuda con infinitos “me gusta” en Facebook. Va más allá de esto. Igual es que no estoy yo muy puesta en cómo exactamente se gestiona esta red social profesional (que no lo es tanto, a veces).

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Igual podemos tener un proyecto común, propio o contrato o lo que sea, pero si no me lo cuentas no sé de que sirve que me agregues o visites mi perfil.

La duda principal que me surge cuando veo que tengo notificaciones en “gente que ha visitado tu perfil últimamente” es: si alguien visita tu perfil ¿por qué es? ¿Le interesas? ¿Quiere ver tu foto? ¿Se dedica a visitar perfiles por palabras clave? ¿Piensa que eres la ex de algún amigo o, incluso, de su actual pareja? ¿Puro cotilleo? ¿Por ver quién era la anterior dueña de su puesto actual y sentirse mejor por ver que no trabajo desde noviembre? ¿Están buscando fails de la gente para burlarse durante un ratico de aburrimiento? De verdad que no lo sé.

Algo que todavía me intriga más es por qué, una vez visitan tu perfil, no te dicen nada como “Añádeme a tu red”, “Conozco a alguien que conoce a alguien que te conoce y me gustan los amigos de tus amigos que son mis amigos”, “Me ha gustado tu CV y creo que podemos hacer negocios juntos”, “Uau! Menudo CV no? Somos una empresa que trabaja en Marketing y Comunicación y RRPP y todo lo que sabes hacer y nos gustaría ofrecerte un puesto de trabajo“… Cualquier cosa serviría para no sentir que han visitado tu perfil y que no pareces suficientemente interesante como para agregarte a una red profesional. Es como “Ah bueno… psss” ¿no? O, lo que me gusta pensar a mi, que soy demasié.

Por último, pero no menos importante, ¿por qué cuando alguien te agrega no te indica el porqué? Sería mucho más interesante saber por qué me estás agregando, qué has visto en mi perfil que te interese o simplemente si estás en plena auto-campaña, bien de crear una red de contactos bien para mostrar que eres muy guay y trabajas como freelance y “a ver si cae la breva de que alguien quiera emprender algo conmigo”. Por lo que sea, pero molaría mucho saber qué consideras que tenemos en común o puede salir de nuestra “amistad” en Linkedin como para pedirme que te agregue.

Yo por mi parte, como no sé aún que se espera de mí cuando visitan mi perfil, a todo el que me cotillea sin luego decirme ni “hola”, le mando solicitud de agregarme sin explicar porqué me interesa que me agreguen. Ea. Y, mientras tanto, esperaré la utopía de recibir una solicitud de contacto profesional explicándome las razones para ello.

Aprovecha para hacer contactos con esta red, pero contactos de verdad, interesándote por lo que buscan u ofrecen y contándoles lo que tu buscas u ofreces.

Aprovecha para hacer contactos con esta red, pero contactos de verdad, interesándote por lo que buscan u ofrecen y contándoles lo que tu buscas u ofreces.

Poder

Menuda palabra ¿eh? 

P O D E R 

Tenemos en nuestra cabeza, impregnada de imágenes y de historias, nuestras y ajenas, una cantidad ingente de concepciones sobre el poder.

Político, jurídico, legislativo, el cuarto, el quinto, el sexto poder, el poder de la mirada de tu padre cuando la estás liando en la mesa, los superpoderes de los superhéroes, el poder del rico, Powder (el tío de la película esta rara), el poder del hombre, el de la mujer, el del niño que berrea para conseguir lo que quiere, el de la enredadera cuando crece por la pared, el del león y su magnífico rugido, el del tsunami que llevo J.A. Bayona a la gran pantalla con “Lo Imposible”, el del gol que marca Iniesta, el de los Rangers, el del Point (de PowerPoint…esta ha sido buena eh), el del “hola” de esa persona, el del fuego que decide dejarnos sin bosques, el del viento que trae el polen (sí, estoy alérgica perdida en estas tierras helvéticas verdes como el trigo verde) y nos amarga el día, el poder de una sonrisa, el de la música que nos eriza el vello.

La verdad es que son más ocasiones en las que la palabra poder nos evoca cosas que hacen más mal que bien, o que nos producen una sensación interna más del tipo desazón que del tipo “alegría de la huerta”. 

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Sin embargo, hay un poder que está más que presente en nuestro día a día y que nos cuesta barbaridades darnos cuenta de lo importante que es para cada individuo. Es mucho más fuerte y significativo que cualquiera otro de los significados de poder que nos vienen a la cabeza ante tan grandilocuente palabra (ñas! Ahí lo he metido). Bueno, igual no es tan tan tan fuertote como el poder de la Naturaleza y del Universo, pero al formar parte de ello, coge esa fuerza también. Está al mismo nivel, vamos a decir, así como al ras.

¡Al grano! 

Estoy hablando del poder de la gente. Hemos podido comprobar, en las últimas semanas, lo que el poder de la gente ha significado para ciudades, comunidades y un país entero. Pero yo no tengo muchas ganas de hablar de ello, ya hay bastantes referencias por la red, medios, buzones, y vida social en general.

Yo quiero hablar del poder que las personas movemos entre nosotros. Lo que una persona puede transmitirle a otra. El poder que tenemos unos de hacer felices, tristes, desgraciados y afortunados, a los otros. El poder de mover las energías positivas y negativas entre las personas que nos rodean.

Hablamos mucho de lo importante que estar bien con uno mismo, quererse, levantarse la autoestima desde dentro y vivir sin depender absolutamente de nadie. Pero, ojo, creo yo que no me equivoco al decir que el ser humano es un animal(*) social. Necesitamos vivir en sociedad, no somos los únicos seres que lo necesitan, y necesitamos que la sociedad no nos haga sentirnos solos. Por mucho que uno se quiera a uno mismo, a no ser que estemos hablando de Narciso, necesita que alguien, aunque solo sea una persona, lo quiera también. Necesita algún tipo de aprobación.

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Ahora mi historia

En enero de este año me vine, como alguno que lee este blog habitualmente ya sabe, a Francia, en frontera con Suiza, a vivir con mi pareja y a construir una vida aquí, ya que en España está la cosa tan complicada. Bueno, yo soy de las que piensan que quien busca, encuentra. Pero sí que es cierto que no encuentra las condiciones que ofrecen en Suiza.

La cuestión es que, entre el back-up con el me vine (esto de back-up queda tan cool), la barrera del idioma (sí, señores y señoras, el francés no es moco de pavo) y que encontrar trabajo con todo lo que está pasando en Suiza es harto complicado, me dió un bajón de tres pares de narices. Como se dice en España.

Con tal bajón, no sólo me estropeé físicamente, sino que dentro, yo sola, sin la ayuda de nadie, construí un boquete negro en plan supernova que no me dejaba ni respirar. No creía que nada fuera a salir bien, no quería conocer gente y la poca que conocía por mi cuenta no era muy buena que digamos, no hacía migas con los compañeros de las clases de idiomas, estaba totalmente bloqueada en cuanto a creatividad, inspiración, y demás, no daba oportunidades a nadie, todos me parecían malos, y no he parado de bajar a España siempre que he podido, con cualquier excusa, para alejarme de aquí. Engordé como 5kg en mes y medio na más que de la retención de líquidos y los nervios (parece que con los nervios se libera cortisol y es una p******), cosa que nunca me había pasado.

Pero un buen día, después de 2 meses con un dolor en la espalda de la leche, llamé a una chica de “Españoles por Ginebra” (típico grupo de Facebook en el … bueno no voy a criticar que estoy en proceso de cambio) que ya sabía yo que hacía masajes, pero eso que, mira chica, no me había dado por acudir a ella. Bien, la llamé, me dio cita, fui, le expliqué mi caso, y me hizo un masaje… O H M Y G O D!!! ¡¡¡Magnífico!!! ¡¡¡GRANDIOSO!!! FUCKING AMAZING!!!! Con decirte que entré con papada a la cabina y salí hecha una sílfide, te lo digo todo y no te digo nada. Es una persona increíble y una profesional como la copa de un pino (esta expresión nunca la he entendido, pero da la impresión de ser muy profesional ¿verdad?). Me ha estado tratando, con terapias naturales personalizadas, a base de reflexología podal, Reiki, masaje craneo-sacral, masaje thailandés, quiromasaje… en fin, varios tipos de masajes y muchas conversaciones y consejos más que producentes (lo de la cucharadita de vinagre nada más levantarse es más que milagroso). Me pasa como con Irene, que yo a Noemí la veo y digo “con lo chiquitita que es no podrá conmigo”… ¡Ay que no! Es otra “persona perfume”, es enorme pero se presenta en frasco pequeño.  Noemí tiene un poder tan fuerte como el del Universo.

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Lo bueno que ha hecho Noemí en mí es ayudarme a armonizar mi cuerpo y mi mente, que tantos cambios habían desestructurado esta unión tan importante (Mens sana in corpore sano  y esas cosas). Su ayuda, junto a varias decisiones tomadas con menos esfuerzo del que creía que me haría falta, me está salvando la vida aquí (me está salvando de mí misma aquí, más bien) y enseñándome a disfrutar de todo lo que me dan estas tierras y del presente. Decisiones como darme otra oportunidad con las personas que se habían cruzado por mi camino pero se me habían metido entre ceja y ceja sin motivo, al idioma, a mis compañeros de clase, a decir no, bueno, a decir NO, a evitar el snobismo que caracteriza a la mayoría de habitantes de este país, a hacer dieta, cuidarme, quererme a mí, y querer más a Miguel, agradecer todo lo que tengo y ser realista en cuanto a lo que puedo conseguir, ponerme ciertas metas, motivarme…

Gracias a personas como Noemí, he vuelto a creer en el poder de la gente, en el poder de uno mismo y en el poder de las decisiones que tomamos, como su fuerza hace que todo el Universo se ponga a nuestro favor (“El Alquimista” ha hecho mella en mí, ¿no se nota no?) y nos ayude a conseguir lo que nos proponemos. Por esto decía que formamos parte de la Naturaleza y del Universo no sólo físicamente, sino a nivel espiritual. Pero esto os lo cuenta mejor LeanSelf.

(*) Sí, somos animales, racionales o no tan racionales, pero animales mamíferos, evolucionados teóricamente del mono, pero animales mamíferos omnívoros al fin y al cabo.

Gestos

Gestos. Palabra que no es ni bonita ni fea, que en el diccionario hace referencia a expresiones o muecas faciales, pero que, en el imaginario colectivo, entraña toda una gama de expresiones corporales que van desde lo más soez a lo más bello, pasando por faltas de respeto, muestras de amor, de simpatía, educación, honor, dolor, prepotencia, cariño, bondad, honradez, humildad, alegría, tristeza, enojo, cordialidad…

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Hablé una vez de las palabras y los riesgos que entrañaban dichas en momentos no apropiados, porque se quedan grabadas… ¿Pero y los gestos? Los gestos se quedan incrustados en nuestra retina y nos predisponen a una relación u otra con quien los hace. Las palabras se pueden cambiar, rectificar es de sabios.

Sin embargo, los gestos, tanto los buenos como los malos, son una primera impresión, un primer juicio, un miedo, una alegría, algo tan esporádico e instantáneo como el hecho en sí de hacerlo; como cuando te haces un corte cortando patatas y se queda la cicatriz, ahí, blanquita y pequeñita en la yema del dedo, pero está, y ya no se va a ir, se va a difuminar, pero no se va a ir. No vas a perder de vista una bonita sonrisa, no vas a poder evitar reírte con alguien que se ríe, vas a unirte a los que bailan, y vas a intentar hacerle entender al conductor del otro coche lo mal que lo ha hecho no poniendo el intermitente, también vamos a saber cuando te haces pis, cuando estas triste y caminando cabizbaja y cuando alguien ha conseguido enfadarte, va a ser indiscutible que tienes maneras, que eres muy femenina o un poco bruta, que te sientes bien contigo misma o que vienes de una discusión acalorada. Los ademanes que nos caracterizan no son invisibles a nuestro prójimo.

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Hay que tener mucho cuidado con los gestos, especialmente con los no tan buenos, bonitos y baratos. Los gestos que hacemos en momentos de tensión, en esos momentos en los que no podemos controlar nuestra verborrea mental, física y vocal, esos gestos no sólo se quedan retenidos en la memoria visual de nuestro interlocutor, sino que se nos graban a nosotros también. Tú no te ves en ese momento, es físicamente imposible, pero luego rememoras el momento en tu mente y, como un burdo espectador más, te ves. Te imaginas, te ilusionas, te desdibujas a tí misma, no es del todo real, pero te ves. Y sientes vergüenza. Una vergüenza inexplicable que va directa como una flecha a tu autoestima. Es el aleteo de una mariposa en Japón que provoca un tornado de emociones, negativas, en torno a esos aspavientos que has hechos en una performance nada estudiada pero que no puedes evitar repetir una y otra vez en tu cabeza, sin control. 4

Los gestos son emocionales, impulsivos, provocados por los sentimientos. Hoy me he parado a pensar en esos sentimientos que provocan de manera impetuosa gestos que me hacen actuar de una forma de la que no me siento nada orgullosa. Todos tenemos esa parte oscura que, de alguna manera, no mostramos a nadie, pero que siempre hay quien consigue que la muestres. A nadie le gusta su parte oscura, ni la parte oscura de otros. A mi parecer, los gestos que otros tengan contigo son mejores herramientas, incluso que las palabras, que como todo el mundo sabe, se las lleva el viento, para sacar de ti lo mejor o lo peor.

Sería muy interesante que reflexionásemos un poquito sobre los sentimientos que provocamos en los demás y en cómo reaccionan a ellos para con nosotros. Creo que entenderíamos más a nuestros amigos, a nuestros padres, hermanos, a nuestra pareja, incluso a los nuevos conocidos, a desconocidos y a toda esa gente que aun nos queda por conocer.

Y tú, ¿qué quieres conseguir que los demás te muestren? 

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Imágenes sacadas de la galería de UNSPLASH

No soy perfecta

… y lo sabes.

Hablando con unas amigas el otro día me di cuenta de cuán frívolos podemos llegar a ser. No es malo, si te ayuda ser un poquito así no es malo, pero ¿no sería mejor que tu bienestar surgiera directamente de dentro de ti? Me explico.

Una de mis amigas nos contó que cuando a ella le pasa algo malo o se  mete en un embrollo piensa “esto es malo, ¿comparado con qué? Si lo comparo con el hambre en África no es terrible lo que a mi me ha pasado. Y bueno, si no me quiero ir tan lejos y lo comparo con los desahucios que están sucediéndose en España, a tus vecinos, tampoco estoy tan mal“.

No voy a juzgar a mi amiga por esto. En absoluto. Me parece que es algo que todos hemos hecho alguna vez. Lo que quiero decir es, ¿no es mejor dejar de pensar así? Primero que puedes acabar generalizando, es decir, hacer una exageración general de todo lo que te rodea, pensar que esta vida no vale la pena, y yo que sé, tirarte por la ventana. Estoy exagerando. Segundo, ¿cuándo no encuentres con qué puedes comparar lo que a ti te ha pasado para no sentirte tan mal? ¿Qué vas a hacer entonces?

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No podemos dejar nuestro bienestar en manos de otros, ¿no creéis? Dependiendo de comparativas con gente que está peor que nosotros, de consejos de nuestras amigas a los que no les hacemos ni puñetero caso pero que nos ahorraría la caída, de detalles de nuestra pareja para hacernos sentir que estamos enamorados de verdad, de que tus padres te digan que están orgullosos de ti.

No somos perfectos, por tanto no vamos a aportarle al otro la solución perfecta que busca a sus deseos, problemas, ilusiones frustradas. Yo no lo soy, no soy perfecta, y no espero que nadie lo sea. Sin embargo, intento hacerlo lo mejor que puedo para ayudar a quien me lo pide, a quien yo creo que puedo echarle una mano, con cariño, con amor y sinceridad. Así que esto es lo único que pido, que las acciones que hagan otros para mí sean verdaderas, aunque no sean las adecuadas, si salen del corazón las voy a apreciar igual que si fueran las que dan en mi diana personal.

Es un hoy por ti mañana por mi, un toma y daca. Yo voy a intentarlo por ti, voy a dar sin esperar recibir nada, pero soy persona, tengo sentimientos del siglo XXI también, aunque intente trabajarlos y dejarlos de lado, algunas veces me alcanzan, por eso es posible que espere o quiera o necesite un poquito de ayuda si la pido. De igual manera, la voy a agradecer. Eso es así, y los pimientos son asaos. Y si le damos la vuelta, pues es razonable. Pero va a ser siempre algo positivo y solidario ¿no?

Y con esto, refuerzo mi éxito, refuerzo mi aprendizaje del último año y medio y puedo decir: me siento bien, me siento tranquila conmigo misma, empiezo a encontrar mi centro de gravedad, mi punto de equilibrio, estoy a gusto en soledad y disfruto la compañía, me quiero tal y como soy y valoro a los de mi alrededor como nunca, entiendo las circunstancias de cada uno y trabajo la empatía y la asertividad, sé que las amistades son cíclicas,  que no siempre queremos lo mismo, pero que las personas verdaderas, las que tienen que permanecer en tu vida, van y vienen y nunca cambian contigo, y si a mi me gusta así, así es como lo voy a vivir.

No soy simétrica. No soy perfecta. Me equivoco y aprendo de mis errores. Maduro. Comprendo. Lloro. Río. Y todo esto es lo que forma parte de mí. Pero también forma parte de todos. Somos mucho más parecidos de lo que nos imaginamos. Vamos a sonreírnos unos a otros y disfrutar de esta vida, que al fin y al cabo es la única que tenemos.

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