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Inventando historias #1: Adorable

La primera vez que la vi fue un martes a las 8:45 de la mañana, hace un par de semanas. Ella no se fijó en mi. Seguro que tiene demasiadas cosas en la cabeza, o simplemente ha vivido demasiado y solo le presta atención a lo que todavía le aporta algo nuevo, le despierta esa curiosidad que probablemente ha aprendido a controlar.

Me sorprende. Yo no he aprendido a dejar de mirar cuando algo me llama la atención, ya lo haré.

Es una mujer fuerte, creativa, de buena familia. Ha vivido mucho, épocas en las que la confusión, la incertidumbre y las ganas de cambiar el mundo eran los caballos que movían el carruaje repleto de una sociedad que vivía con miras a un futuro en el que la democracia y la libertad fueran su base, y no el miedo, las reglas y las diferencias marcadas entre ricos y pobres, mujeres y hombres, que la caracterizaban.

Ella pertenecía a una buena familia, pero no como hija, madre o prima. No. Ella era la criada. A ella le contaban los secretos las niñas a las que cuidó desde que nacieron porque su madre estaba muy preocupada en luchar por los derechos de las mujeres y a su padre solo le importaba la política. En las cenas únicamente se hablaba de eso, de lo mal que va todo, “y tu no ayudas, deberías estar cuidando a tus hijas”, “tu eres su padre, necesitan que también estés en casa, y yo no voy a ser la única que las eduque, ¿no?”, “si me hubieras dado un varón no pasaría esto”, “papá, hoy le he ganado el pulso a Juan”, “¿Ves lo que les estas haciendo? Le metes ideas de varón y ellas tienen que aprender a coser, no a luchar”, “Lo siento, me he quedado sin hambre, me voy”.

Ella arropaba a las niñas todas las noches, les contaba cuentos, les pedía que fueran discretas, que no contaran sus planes, porque hay que saber guardar secretos y llevar a cabo los objetivos sin que nadie lo sepa. Si salen, todos se sorprenderán para bien o para mal, si no salen, te lo reprocharán y las mujeres seguiremos siendo el hazmereír, “tenéis que ser discretas niñas”. Las ha educado ella. Gracias a ella son ahora mujeres fuertes que han formado una familia con principios. Pero esa será otra historia. La criada ha hecho un buen trabajo, el trabajo que no hicieron sus padres con ellas.

Ahora la criada está jubilada. Vive su tercera edad como siempre ha querido. Porque ha sido criada sí, pero no tonta. Ella tenía sueños. Ella tenía ambición. Ella marchó de su pueblo a la ciudad para hacer lo que mejor sabía hacer: servir, ayudar, soñar y ser discreta. No tuvo tiempo de novio, de pelar la pava, de casarse y tener sus propias hijas. Para besar santos, le decía la panadera.  Pero ella tenía sus planes, sus secretos, sus metas y objetivos por cumplir que no se los contaría a nadie.

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La he visto dos veces más. Siempre va de punta en blanco. Claro, sus ahorros al final están sirviendo para algo. Para ella. Porque ahora se preocupa de ella y de nadie más. Ahora viste como quiere, cuanto más color mejor, que ya ha llevado demasiados uniformes negros en su vida. Eso sí, si la falda lleva estampados de varios colores, la camiseta la lleva lisa. Tampoco vamos a abusar, que una nunca deja sus principios de lado, y hay que ser discreta. Va maquillada. Muy guapa sí señor. Sin perder la esencia de esos años de libertad que no pudo disfrutar: labios rojos, eyeliner negro, coloretes, rimmel. Perfecta. Collar de perlas y sombrerito de paja con visera y lazada, que con el calor que hace en Madrid, como para arriesgarse. Zapatos con un poquito de tacón pero cómodos, que tengo que andar un buen trecho. Y una maleta.

Aquí es donde me pierdo. Lleva una maleta. Sube la cuesta de la calle Uruguay de Madrid llevando consigo una maleta que parece pesada. Pero eso no mina su fuerza y sus ganas de ir donde quiera que vaya. De punta en blanco y llevando una maleta. La dirección que lleva es hacia la parada de metro de Columbia, o hacia la de bus, no lo sé. ¿Dónde irá varias veces por semana con una maleta?

Lo que quiero pensar es que está aprovechando su libertad para viajar varias veces por semana, donde sea, coger el metro, perderse, y conocer todo aquello que las 4 paredes donde sirvió durante más 50 años, donde guardó tantos secretos, no le dejaron. Porque nunca es tarde si la dicha es buena.

Es una mujer adorable que me pone de buen humor cada vez que la veo. No sé su historia, me encantaría escucharla. Por ahora, me conformo con imaginármela.

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PS. Algún día le robaré un retrato.

Asumir es bien

Y por fin ha llegado este esperado 31 de Diciembre de 2015. Ha sido un año lleno de disgustos… no problemas serios, pero sí muchos disgustos. Ha sido un año también de aprender, a base de palos en la mayoría de ocasiones la verdad. Un año de empezar nuevos proyectos que espero en 2016 brillen. Este año empezó con grandes esperanzas de que fuera mucho mejor que 2014, empezó con una fe totalmente infundada en que sería el mejor año de todos los tiempos. No me preguntes por qué, así funciona la mente cuando se autoinfunde cosas.

Este año acaba con las mismas ganas con las que empezó. Muchas. Estoy ahora, esperando mi desayuno, recién despierta, que no levantada, con Cleo a mi lado y pensando sobre el 2015 y lo que espero en el 2016. ¿Sabes qué? 2015 ha sido una porquería de año, no siempre vamos a tener años buenos, eso hay que asumirlo, y ha sido una porquería porque esperaba mucho de él y solo quiero que termine de la mejor forma posible; fue un año que empezó con una lista eterna de propósitos que han resultado incumplidos y de esperanzas perdidas…

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Por lo tanto, para el 2016 sólo pido una cosa: salud. El amor viene solo y el dinero se lucha. Así que solo pido salud. Las mejores sonrisas no vienen del dinero ni del amor, vienen de tener salud, de sentirse bien con una misma y con el contexto, de tener ganas de todo y no de nada, de no ir a médicos, hospitales, especialistas, que le ponen a una los pelos de punta, cuando hay salud, lo demás viene solo, porque hay fuerza, energía y creatividad para luchar y conseguir todo lo que una se proponga.

Salud. Eso es lo que necesitamos nosotros y nuestro contexto. Estar sanos tiene que ser un objetivo claro del 2016. El resto de propósitos y deseos… mejor dejarlos que surjan solos a lo largo del año.

Pido salud, mucha salud, y os deseo más salud.

Ene, O…NO

Lunes, llueve…¿Qué digo llueve? Esta cayendo el diluvio, acompañado de un viento ensordecedor… Todo gris, negro, caca. Si ya de por sí los lunes son el peor día de la semana, excepto para contados optimistas, y yo no me encuentro entre ellos, un lunes en el que no te atreves a salir de casa por si te cae un algo en la cabeza, es peor. Este tipo de lunes son esos en los que te comerías a cualquiera que se te pusiera por delante, y en los que tu pensamiento dulce y bien avenido de todos los días se convierte en un cuchillo afilado y desgarrador.

Aunque puede ser peor. Cuando estaba teniendo este pensamiento eran las 5 de la mañana mientras recogía la ropa que me olvidé anoche tendida, y no me imaginaba lo que iba a ver al despertarme, desayunar y abrir redes sociales para ponerme al día. A parte de que siguen apareciendo en mi TL fotos de Halloween (fiesta que no me gusta nada y pienso que es feo con ganas), en mi TL de Instagram he podido ver algo que, aunque me lo podía haber imaginado en algún momento, había dejado en el tintero y pensaba que no llegaría a ningún sitio.

Seguro que piensas que es una chorrada y que ¿dónde va la loca esta escribiendo sobre semejante gil******ez? Te cuento. Estuve viviendo en Ginebra (bueno vivíamos en la parte francesa de la frontera pero si había que hacer algo nos íbamos a Ginebra) y conocí a mucha gente. Unos mejores y otros peores, pero a ninguno se le dejaba de ver el plumero. Sin embargo, tuve la mala suerte de coincidir con una paisana mía que resultó ser la típica convinenciera, como se dice por estos lares. Primero se las dio de “que sola y desangelada me encuentro, que triste estoy, nadie me quiere, y tu Isa eres un soplo de aire fresco para mí, me has caído fenomenal y seguro que podemos hacer algo super molón juntas porque yo me creo modelo con estilasho y tu sabes de fotografía”. Sí, como bien te habrás dado cuenta, la susodicha quería montarse un blog de moda. Con 29 años. Ojo, que nunca es tarde si la dicha es buena. Y yo la asesoré.

Kayture, con años de experiencia como blogger.

Kayture, con años de experiencia como blogger. No deja de ser una niñata más con pasta, sponsorizada para vivir del cuento y una mera herramienta de Marketing como tantas otras como ella. Pero se ha ganado el respeto y el caché que le corresponde después de tantos años.

Su idea era que ella sería la imagen, como la blogger suiza Kayture (pues anda que no le queda… ejem), y yo le haría las fotos e iría con ella a los eventos que se pensaba que la iban a invitar empezando tan tarde y con una competencia tan descomunal. Como yo estaba medio aburrida, le dije que sí, que por qué no y que a mí me gustaría participar más activamente, no solo como fotografa (“échate un novio que te lleve a la bahía, que te diga vida mía y que te haga las fotos como toda blogger que se precie” pensé yo).

Con todo esto, y siendo las dos de Valencia, se me ocurrió que un bonito nombre para un blog de moda podría ser “The Orange Blossom”, pero ella quería que en el logo apareciera únicamente referencia a ella, cosa que me cayó como una patada en el estómago…así que hice un poco mi papel y cuando llegué a casa me desahogué y decidí que le daría largas y no participaría en semejante burla.

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Y ella ha decidido, desde hace unas 12 semanas según Instagram, que puede hacerlo sola, sin asesoramiento de marketing digital, de imagen corporativa y de miles de cosas de las que ella no tiene ni idea. Y no lo digo por llamarla tonta, que tonta no es, sino porque un curso de personal shopper o imagen personal no te da nociones en ese sentido, necesitas asesoramiento. Eso es asín y los pimientos son asaós. Ha llevado con esta historia que se ha montado, la palabra EGOBLOGGER, que tanto me gusta, y su significado al extremo. Se hace sus propias fotografías de blogger, tipo selfie (SELFIES para moda!!!!! Válgame!!!!), con el móvil (CON EL MÓVIL!!!!)… no tiene un estilo definido, no crea contenido, no es interesante y su blog es, como poco, feo.

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No soy yo de las que le gusta criticar sin ton ni son. No soy yo de esas personas que no valoran el esfuerzo y que no entienden que los inicios son difíciles. Soy una persona que apoya el emprendimiento 100%, que me gusta ayudar a mis amigas en todo lo que esté en mi mano (y no es poco: branding, creación de contenido, estilo, redes sociales, SEO, Marketing, prensa…), que lo hago con un gusto y lo único que pido es que “me vendan” y me respeten. Y esta crítica la hago porque esta persona se aprovechó de mi mal momento, se aprovechó de la amistad y la ayuda que le brindé y no fue capaz de contarme, en todo el tiempo que ha tenido, que lo iba a llevar a cabo por su cuenta después de que yo le dijera nombre y el estilo que le pegaba (a nivel imagen corporativa). Y eso no se hace.

Seguro que no soy la única en la blogosfera a la que le han pasado cosas así, y seguro que no soy la única que está cansada de callarse estas cosas. Por eso lo cuento, para desahogarme y para que se entienda que el trabajo de freelance en este sector está muy mal valorado, y que cuando no se valora este trabajo y a los profesionales que lo llevamos a cabo, sobre todo si lo estamos haciendo sin pedir nada a cambio para una amiga (supuesta amiga), el Karma y el acabado horrendo van a hablar por sí mismos.

He dicho.

Buenos días caris.

Menos es más.

Entiendo que es difícil sensibilizarse con aquello que, de primeras, no nos entra por los ojos. Entiendo que, cuando queremos hacer, crear, diseñar cualquier cosa, nos guste un poquito complicarnos porque parece que la complicación en sí es sinónimo de trabajo y, por consiguiente, será bueno lo que hagamos. Entiendo que ir a bares de moda, escuchar vinilos y ser bisexual, es amazing. Entiendo que si tu novio te regala un pedazo de ramo de rosas y un viaje a París, te puedes creer que está mucho más enamorado de ti. Entiendo también, que llevar una chaqueta de leopardo, unas deportivas monguer (como a mí me gusta llamarlas), unos vaqueros pitillo que además sean vintage, Levi’s y les quede un palmo para llegarte al sobaco, el eyeliner negro, rojo Chanel en los labios, el pelo planchado con un rapado lateral, gafas de pasta negra último modelo de Ray-Ban, crop top, barriga plana, camisa de cuadros y felpa… Vas a ir mucho más llamativa. Entiendo que una barba de 3km, pelo largo recogido en un moñete dejao pero estudiao, vaqueros remangados para pescar ranas, vespa roja y parka verde militar, sea lo más. Entiendo que una decontrucción de huevo con bulbos ecológicos acompañados de vete tu a saber qué, es muy… muy algo. Entiendo que ser runner, emprender un proyecto/empresa, ir siempre de punta en blanco, salir todos los fines de semana, enseñar fotos de viajes espectaculares en Facebook y, además, estar estudiando un MBA, tener el último modelo de iPhone, iMac, iPod, iPad…te hace la persona más interesante del mundo porque “¿Cómo puedes llevarlo todo adelante?”.

Es muy fácil entender que todo el que nos rodea se impresione cuantas más cosas ve, siente, sabe, de nosotros. Es increíble también, y un poquito más difícil de entender, lo fácil que nos complicamos la vida a veces. La de cosas que queremos abarcar y llevar adelante. Todo lo que queremos aparentar, mostrar o dar a conocer de nosotros, y que poca falta e interés le despierta al prójimo y flaco favor le nos hace a nosotros.

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La cosa es que “quien mucho abarca, poco aprieta” y que “no se puede estar en misa y repicando” y, sobre todo, que “menos es más”.

Menos es más en el sentido de que un ramo de margaritas cualquier día de la semana o un te quiero bien avenido, nada tienen que envidiar a las rosas y a Paris. Que un diseño sencillo, con un concepto claro y eficaz, entra mejor por los ojos que complicaciones de Pantones y proporciones. Que unos vaqueros, unas Converse blancas, una camiseta blanca, un maquillaje natural, un peinado sencillo y una bonita sonrisa, no pasa de moda y siempre gusta. Que un chico normal con una mirada intensa, es más llamativo que otro que lo “tiene todo”. Que una cervecita inesperada que acaba en fiesta y vas con tus pintas de todo el día, no tiene precio. Que una tortilla de patatas de toda la vida en la playa, no se compara con ningún Ferran Adriá. Y que tener éxito en las pequeñas metas que te propongas, sin importar que sigas la moda tecnológica, deportiva y social, es mucho más valioso que esas vidas activas que tanto nos muestran algunas egobloggers que se ganan el odio de muchas de las que las hemos seguido alguna vez.

Buscamos entender el mundo que nos rodea de la forma más fácil posible, asimilarlo con lógica y vivirlo de manera que nos guste su recuerdo.

Nos hacemos mayores. No buscamos peleas. Buscamos gente con ideas. Buscamos la felicidad de la mano de la tranquilidad y la estabilidad. Buscamos, de vez en cuando, una aventura fuerte para darle puntos de inflexión a nuestra vida. Buscamos entender el mundo que nos rodea de la forma más fácil posible, asimilarlo con lógica y vivirlo de manera que nos guste su recuerdo. Como dice una buena amiga.

 

EL VERBO ECHAR LO PRIMERO QUE ECHA ES LA H

Echar, de

E C H A R    D E     M E N O S.

Me fui de mi casa casa de mis padres el 30 de Diciembre de 2014 y desde entonces vivo con un sentimiento de lejanía, de distancia, de cierto tipo de soledad, esa soledad de cuando te enfrentas al mundo sin tus progenitores, un sentimiento de vacío, de como si me faltara algo, en fin, el sentimiento de echar de menos, perenne.

Echo tanto, tantísimo de menos a mi madre, a mi padre, a  mi hermana, quienes no sabía cuánta falta me hacían en mi día a día hasta que hemos estado tan lejos (ahora los valoro de otra forma que me llena mucho más), a mi tío Juan que tan bien está ahora, a mi tío Paco (lo siento por el resto, pero es mi favorito), a mi tía Montse, que ha demostrado ser una mujer 10, a mi primo Andrés y a mi nuevo primo Manu, a Wifi y a Ruter (o Router, no sé), sus mascotas, a la terraza que tantos veranos me ha ayudado a pasar fresquita, al “tío Paco”, el que vende huevos debajo de mi casa con quien ya había empezado a entablar conversación, a las cafeterías-heladeías-bar de tapas de Benetússer, a mis Tikis, con quienes siempre me he sentido yo misma y libre de expresar todas las animaladas que se me venían a la mente (sobre todo a la salida de la piscina), a mis amigas de los diferentes pueblos de Valencia (Tavernes de la Valldigna y  Aielo de Malferit entre los favoritos), a quienes visitaba y veía lo más regular que podía, pero no más de 3 meses de diferencia, a Carla, Rafa, Javi y Vicent, mis eternos amigos de Arquitectura Técnica, al folklore fallero y los viernes en la falla, Tamara, Bea, Rocío, Jose, Vero, Pupi, Rafeta, Raquel y Abel y todos los demás y las tonterías que nos inventamos para reír sin parar y tener grandes recuerdos, a Ruzafa, el Carmen y los mojitos a 3,50€, a la calle Colón que tan bien me conozco (junto con varios centros comerciales cuyo plano tengo grabado en la mente(es mi vicio y perdición)), a Irene, a Nai y al EquipeteMix que tanto me hace reír y pasarlo bien, a Alma, mi gran amiga y compañera y persona favorita, al caminito del colesterol  que tan cerca me pillaba de casa y tan poca pereza me daba ir a andar, escaparme a las playas y calas de Alicante con amigos y snorkel, a los cotilleos del pueblo, a la ventana de mi habitación que era la que me daba los buenos días antes que nadie,a Paola, Mireia, Loli, Juanfran y las risas que nos hemos pegado, al desayuno preparado con todo el amor del mundo por mi padre t o d o s l o s d í a s, tomarlos en el balcón y esperar los churros del domingo, el olor de la ropa recién lavada por mi madre, el sofá de la buhardilla que tantas buenas siestas me ha dado (con babita y todo, ojo!), a todos esos amigos con quien la distancia sí que ha podido, pero que siempre tendrán un hueco en mis recuerdos con una gran sonrisa, al chiringuito de Tavernes donde tan a gusto se está por las tardes, a la facilidad de encontrar trabajo, a escaparme a la playa de El Saler y al Puerto de la Albufera y sentir el olor mezcla de pino, arroz y playa de la Terreta que adoro, las paellas de mi padre, ¡cuánto hace que no como una buena paella en casa!

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Todo forma parte de mi, y todo,bueno casi todo, sé que puedo volver a disfrutarlo cada vez que vuelvo y se me dibuja una súper sonrisa solo de pensarlo. Pero hay algo, hay algo que, de verdad verdadera, echo de menos porque sé que no podré volver a disfrutar, como solía hacerlo, nunca, algo que echaré de menos always and forever porque, aunque lo vuelva a usar, no será lo mismo, algo que me ha dado tranquilidad, calma, que ha ayudado, con su característica pasividad, a que las cosas malas pasen por sí solas, algo que cada vez que viajaba ya echaba de menos, pero que sabía que volvería a ello al acabar el viaje, algo que mi madre me ha dicho que va a desaparecer para ser sustituido por algo más grande, para 2. Ha sido mi compañera de fatigas, de migrañas, de resacas, de lecturas de todo tipo, de noches de estudio, de sueños, de pesadillas, de siestas con mi hermana, en realidad, de las mejores siestas del mundo, de apoyo para hacer la maleta, de llantos y risas, de consejos maternos, de consejos como hermana, de meditación y mantras, de escuchar música y emocionarme, de charlas con mi prima, de amor y sexo (para que ocultarlo), de buenos y malos días, de inspiración, de descansos rejuvenecedores…

ECHO DE MENOS, SOBRE TODAS LAS COSAS, A MI CAMA. 

Mi cama

Me inspiras

No es la primera vez que leo El Alquimista de Coelho. No es la primera vez que algunas de sus citas me llegan bien hondo. Sin embargo, sí que es la primera vez que estoy leyendo este cuento y de verdad lo entiendo. De verdad estoy captando la esencia de lo que quiere decir el escritor brasileño. Muchas cosas de las que leo pienso “venga ya, demasiada fe tiene este hombre”, pero luego pienso un poco, intento buscar historias, mías o ajenas, en las que pueda ver ejemplos de todas las enseñanzas positivas que tiene este libro.
Tu historia Personal

Es curioso que durante toda nuestra vida conocemos a centenares de personas. Algunas se quedan y te acompañan siempre, otras están de paso, muchas las guardamos en nuestros corazones, estén o no, algunas intentan quedarse a las malas y acabas echándolas y otras tantas, simplemente, desaparecen por donde han venido. Todas las personas que forman parte de nuestra vida o de un momento de ella, todas, nos enseñan tantas cosas que no podemos abarcarlas todas. Es por esto que a veces tropezamos con la misma piedra y cometemos muchos errores que habíamos cometido en el pasado. Es, también, por esto, que cada vez las personas que forman parte de nuestra vida tienen más calidad, nos aportan mucho más de lo que necesitamos y nos ayudan a evitar aquello que nos hace daño. Es curioso, por otra parte, como llega un momento de nuestra vida en el que decidimos de quién queremos aprender cosas. No vamos al libre albedrío intentando captar enseñanzas de cualquiera que pase, sino que seleccionamos a aquellos de quién queremos aprender, ya sea que estén de paso o que vayan en nuestro barco, para no cometer más errores de los necesarios.

La verdad es que no sé si voy rápido en esto de seleccionar a aquellas personas de quién quiero seguir aprendiendo, o voy lenta, o aún no tengo esa capacidad. Sí que sé que soy muy sensible a la esencia de las personas, y por ahora voy sintiendo quien tiene una esencia agradable a mis sentidos y quien desprende algo más parecido a “El perfume”, que me intoxica, me obsesiona y absorbe mi energía y mi razón. No estoy segura de estar aprendiendo tanto de lo bueno como de lo malo de las personas que pasan por mi vida, pero sí que estoy muy segura de que hay unas cuantas, no muchas, que me inspiran a seguir creyendo en el poder de la gente, en la imposición del bien contra el mal y en el poder del Universo y del Karma cuando se ponen de tu lado porque lo que quieres conseguir lo quieres desde el corazón y con las mejores intenciones.

Hay una persona, dentro de este grupo de gente, que me inspira y me hace querer ser mejor persona, que destaca un poquito más. Despierta en mí gran admiración, le deseo todo lo mejor y es la que me ayuda, sin saberlo, a entender el mensaje de Coelho en “El Alquimista”. Sabiendo esto, tu ves a esta personita por la calle, y no dirías que tiene esa fuerza, no te creerías la capacidad de devolverte las ganas de luchar y de vivir que tiene. Es menudita, muy sonriente y nerviosa a la hora de hablar. Inteligente como ella sola y amable, humilde, positiva y fuerte. Este último año, he tenido la oportunidad de ver cómo ha superado, con creces, retos físicos que ni ella misma se creía que podría llegar a conseguir, pero gracias a los cuales ha reforzado su éxito de manera que se propone nuevos retos que, oye, ¡parecen pan comido! He visto cómo ha ido descubriendo nuevos mundos en los que se ha podido amoldar desde el primer día a la perfección.

¿Cómo lo hace? Me pregunto yo a cada cosa nueva que me cuenta. ¿Cómo tiene esa capacidad de conocer gente, hacer amigos y disfrutar tanto? Muchas veces, mi trabajo personal consiste en ser un poquito más como ella y olvidarme de esa parte de mí, que está escondida pero su presencia es ineludible, que me hace ser algo que no quiero ser.

No todo va a ser filosofear... Algunas de mis  mejores sonrisas, son todas tuyas!!!

No todo va a ser filosofear… Algunas de mis mejores sonrisas, son todas tuyas!!!

Tuvo un momento de indecisión, de no saber qué hacer, y cómo lo solucionó es algo que, a día de hoy y considerándome parte de esa solución, no puedo creerme, pero que lo aplaudo de pie y bailando. Su solución no fue una, sino dos, que además están relacionadas de manera que una va a aportarle mucho a la otra. Por una parte, ha emprendido una empresa cuyo mensaje posiblemente llegue a todo el que la descubra. Ha creado ella solita LeanSelf Coaching, que más que decir sobre la empresa, prefiero que el lector la conozca. Por otra parte, se va. Se pira. Pilla su mochila y el día 1 de Junio se va a Asia. A aprender, a conocer, a soñar, a reflexionar, meditar, en fin, a vivir su Historia Personal.

Con todo lo chiquitita que pareces, eres muy, demasiado, grande.

Irene, así se llama la persona en la que veo reflejada cada palabra de “El Alquimista” y a la que le deseo toda la suerte del mundo. Aunque, como he citado al principio, cuando deseas algo como lo desea Irene y cuando persigues tu Historia Personal como la persigue Irene, la suerte, el universo, la tierra y el Alma del Mundo se ponen totalmente de tu lado. Y, desde aquí, quiero mandarle un mensaje a mi amiga: las fuerzas misteriosas que te tienen que aparecer en tu camino, no lo van a hacer cuando estés en Asia como ya has podido comprobar, pero ya sabes que, aunque parecen malas, solo están poniendo a prueba tu fuerza y tu voluntad, no te pongas nerviosa, no tengas miedo del malo, no te preocupes porque sólo es un entrenamiento para tu gran viaje, porque con todo lo chiquitita que pareces, eres muy, demasiado, grande.

Para acabar, dejo esta cita tanto para mi amiga, que la veo totalmente reflejada y descrita en ella, como para todo el que esté un poco perdido en otro momento que no sea éste.

la vida es una fiesta