familia

Asumir es bien

Y por fin ha llegado este esperado 31 de Diciembre de 2015. Ha sido un año lleno de disgustos… no problemas serios, pero sí muchos disgustos. Ha sido un año también de aprender, a base de palos en la mayoría de ocasiones la verdad. Un año de empezar nuevos proyectos que espero en 2016 brillen. Este año empezó con grandes esperanzas de que fuera mucho mejor que 2014, empezó con una fe totalmente infundada en que sería el mejor año de todos los tiempos. No me preguntes por qué, así funciona la mente cuando se autoinfunde cosas.

Este año acaba con las mismas ganas con las que empezó. Muchas. Estoy ahora, esperando mi desayuno, recién despierta, que no levantada, con Cleo a mi lado y pensando sobre el 2015 y lo que espero en el 2016. ¿Sabes qué? 2015 ha sido una porquería de año, no siempre vamos a tener años buenos, eso hay que asumirlo, y ha sido una porquería porque esperaba mucho de él y solo quiero que termine de la mejor forma posible; fue un año que empezó con una lista eterna de propósitos que han resultado incumplidos y de esperanzas perdidas…

salud

Por lo tanto, para el 2016 sólo pido una cosa: salud. El amor viene solo y el dinero se lucha. Así que solo pido salud. Las mejores sonrisas no vienen del dinero ni del amor, vienen de tener salud, de sentirse bien con una misma y con el contexto, de tener ganas de todo y no de nada, de no ir a médicos, hospitales, especialistas, que le ponen a una los pelos de punta, cuando hay salud, lo demás viene solo, porque hay fuerza, energía y creatividad para luchar y conseguir todo lo que una se proponga.

Salud. Eso es lo que necesitamos nosotros y nuestro contexto. Estar sanos tiene que ser un objetivo claro del 2016. El resto de propósitos y deseos… mejor dejarlos que surjan solos a lo largo del año.

Pido salud, mucha salud, y os deseo más salud.

Triste

Ya sé que este blog al final está pareciendo más un sitio de reflexión personal que un blog de opinión o de “voy a decir algo sobre este tema sin más”. Sin embargo, no puedo evitar escribir pensamientos sobre temas que tocan mi corazoncito y que, creo, que si lo cuento y alguien me lee y consigo que piense sobre el tema, el mundo puede ser un poquito mejor, al menos el que a mi me rodea.

Hoy es un día muy triste. Hoy una persona que ha estado presente en mi infancia y adolescencia, que nos ha cuidado a mi abuela y a mi, que ha querido a mi madre y la ha ayudado a adaptarse a Valencia desde que llegó, que me ha defendido siempre y me ha dado todo el amor del mundo como si fuera su propia hija, que su hija misma me ha tratado siempre con mucho cariño … se ha ido.

Es un día muy triste porque esta pérdida no se suple con nada. Y todavía más triste es el contexto que nos rodea con respecto a ella, porque, y me da hasta vergüenza decirlo, nos distanciamos, perdimos el contacto, no sabíamos nada de ella hasta hace unos días, por tontos.

¿Por qué nos distanciamos de las personas que nos quieren? ¿Por qué nos empeñamos en conocer a tanta gente, en tener tantos compromisos y en llamar “amigos” a quiénes tenemos que ir detrás para tomar un café? Con la vida que llevamos cuesta mucho mantener contactos, tener ratitos de vida social, cuidar a quien nos quiere y pensar sobre como librarnos de quien no nos valora. Entiendo que cuesta mucho estar al día de todas las vidas de todos los que conocemos.

Muchas veces nos distanciamos de estas personas que tanto nos quieren por quien esta con ellas. Por su mujer, por su marido, por sus amigos… Pero, ¿no sería una forma de “pagar” su cariño hacia nosotros, respetar su vida y a su gente, aunque nos caigan un poquito mal? Usamos este argumento como excusa para explicar el distanciamiento, pero ¿es realmente un argumento que sirva para dejar de ver a quien nos da tanto?

Hoy es un día muy triste porque me he venido a vivir al barrio de esta persona, porque he estado tomándome una cerveza bajo de su casa hace dos semanas, porque paso por ahí al menos 3 días por semana, y si no pasará está a dos minutos, porque en todo este tiempo no me ha dado por preguntar “qué se sabe de…?” aunque estuve viendo fotos antiguas y salía en más de una y de dos y de tres… Y hoy se ha ido. Se ha ido y no he podido despedirme, ¡no he podido ni saludarla!

De aquí para allá, clientes, proyectos, amigos y no tanto, que si la perra, que si hacer esto por esta persona y aquello por la otra… Vengo al barrio y no me da por ir a saludar a nadie, llamar a su timbre y decir “Hola!! ¿Cómo estás? Vuelvo a vivir por aquí, a ver si nos tomamos algo no?”. A todas estas personas, mejores y peores, que me han visto crecer de la mano de mi abuela y de mis padres, que han visto llegar a mi hermana y lo guapa que se ha puesto, que a muchas la envidia les corroe pero otras, como quien se ha ido, se sienten orgullosas de nosotros como familia, no las he visto aún…

mamchicho

La vida no espera

Mi reflexión-petición del día es: no perdáis el tiempo con tanta gente que va a ir y venir, que no os demuestran lo que os valoran, que no os dan el cariño que merecéis y el que dais vosotros no es del todo bien recibido, o lo que es peor, demasiado bien recibido, tanto que lo exprimen. Pasad el día con vuestros padres, id de compras con vuestra hermana, aprovechad un domingo para salir con la bici, los patines o dar un paseo con vuestros mejores amigos, esos de toda la vida, esos que os demuestran siempre que estarán en las buenas y en las malas, pasad un día o dos o tres con viejos amigos viendo antiguas fotos, aprovechad el puente para descansar, decorar la casa para Navidad, el trabajo puede esperar, la vida no espera.

EL VERBO ECHAR LO PRIMERO QUE ECHA ES LA H

Echar, de

E C H A R    D E     M E N O S.

Me fui de mi casa casa de mis padres el 30 de Diciembre de 2014 y desde entonces vivo con un sentimiento de lejanía, de distancia, de cierto tipo de soledad, esa soledad de cuando te enfrentas al mundo sin tus progenitores, un sentimiento de vacío, de como si me faltara algo, en fin, el sentimiento de echar de menos, perenne.

Echo tanto, tantísimo de menos a mi madre, a mi padre, a  mi hermana, quienes no sabía cuánta falta me hacían en mi día a día hasta que hemos estado tan lejos (ahora los valoro de otra forma que me llena mucho más), a mi tío Juan que tan bien está ahora, a mi tío Paco (lo siento por el resto, pero es mi favorito), a mi tía Montse, que ha demostrado ser una mujer 10, a mi primo Andrés y a mi nuevo primo Manu, a Wifi y a Ruter (o Router, no sé), sus mascotas, a la terraza que tantos veranos me ha ayudado a pasar fresquita, al “tío Paco”, el que vende huevos debajo de mi casa con quien ya había empezado a entablar conversación, a las cafeterías-heladeías-bar de tapas de Benetússer, a mis Tikis, con quienes siempre me he sentido yo misma y libre de expresar todas las animaladas que se me venían a la mente (sobre todo a la salida de la piscina), a mis amigas de los diferentes pueblos de Valencia (Tavernes de la Valldigna y  Aielo de Malferit entre los favoritos), a quienes visitaba y veía lo más regular que podía, pero no más de 3 meses de diferencia, a Carla, Rafa, Javi y Vicent, mis eternos amigos de Arquitectura Técnica, al folklore fallero y los viernes en la falla, Tamara, Bea, Rocío, Jose, Vero, Pupi, Rafeta, Raquel y Abel y todos los demás y las tonterías que nos inventamos para reír sin parar y tener grandes recuerdos, a Ruzafa, el Carmen y los mojitos a 3,50€, a la calle Colón que tan bien me conozco (junto con varios centros comerciales cuyo plano tengo grabado en la mente(es mi vicio y perdición)), a Irene, a Nai y al EquipeteMix que tanto me hace reír y pasarlo bien, a Alma, mi gran amiga y compañera y persona favorita, al caminito del colesterol  que tan cerca me pillaba de casa y tan poca pereza me daba ir a andar, escaparme a las playas y calas de Alicante con amigos y snorkel, a los cotilleos del pueblo, a la ventana de mi habitación que era la que me daba los buenos días antes que nadie,a Paola, Mireia, Loli, Juanfran y las risas que nos hemos pegado, al desayuno preparado con todo el amor del mundo por mi padre t o d o s l o s d í a s, tomarlos en el balcón y esperar los churros del domingo, el olor de la ropa recién lavada por mi madre, el sofá de la buhardilla que tantas buenas siestas me ha dado (con babita y todo, ojo!), a todos esos amigos con quien la distancia sí que ha podido, pero que siempre tendrán un hueco en mis recuerdos con una gran sonrisa, al chiringuito de Tavernes donde tan a gusto se está por las tardes, a la facilidad de encontrar trabajo, a escaparme a la playa de El Saler y al Puerto de la Albufera y sentir el olor mezcla de pino, arroz y playa de la Terreta que adoro, las paellas de mi padre, ¡cuánto hace que no como una buena paella en casa!

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Todo forma parte de mi, y todo,bueno casi todo, sé que puedo volver a disfrutarlo cada vez que vuelvo y se me dibuja una súper sonrisa solo de pensarlo. Pero hay algo, hay algo que, de verdad verdadera, echo de menos porque sé que no podré volver a disfrutar, como solía hacerlo, nunca, algo que echaré de menos always and forever porque, aunque lo vuelva a usar, no será lo mismo, algo que me ha dado tranquilidad, calma, que ha ayudado, con su característica pasividad, a que las cosas malas pasen por sí solas, algo que cada vez que viajaba ya echaba de menos, pero que sabía que volvería a ello al acabar el viaje, algo que mi madre me ha dicho que va a desaparecer para ser sustituido por algo más grande, para 2. Ha sido mi compañera de fatigas, de migrañas, de resacas, de lecturas de todo tipo, de noches de estudio, de sueños, de pesadillas, de siestas con mi hermana, en realidad, de las mejores siestas del mundo, de apoyo para hacer la maleta, de llantos y risas, de consejos maternos, de consejos como hermana, de meditación y mantras, de escuchar música y emocionarme, de charlas con mi prima, de amor y sexo (para que ocultarlo), de buenos y malos días, de inspiración, de descansos rejuvenecedores…

ECHO DE MENOS, SOBRE TODAS LAS COSAS, A MI CAMA. 

Mi cama

Caine, Poésy y Paris

Una cosa que me está gustando mucho hacer es ver películas y series que me hagan reflexionar. Igual es que yo soy demasiado sensible a todo, no sé, pero cualquier cosa que veo la extrapolo y relaciono con algo que me rodee o me esté pasando o … con mi vida y obras vamos. Parece que se está convirtiendo en una extraña manía con la que, casi sin darme cuenta, estoy creciendo yo misma por dentro (bueno en estas fechas y con tantos bombones y polvorones, también por fuera).

El último filme que ha hecho hincapié en esta nueva costumbre es “Mi amigo Mr. Morgan” (Mr. Morgan Last Love, voy a obviar la malísima traducción que hacen de los títulos de las películas). Es una película alemana en la que, bajo mi percepción, se mezclan de una manera un poco confusa la obviedad del drama romántico estadounidense con la profundidad de enfoque europea sobre temas como el amor, el duelo, el abandono, los celos, la soledad y la desintegración de la familia; poco menos se puede esperar de tal mezcla franco-germana- estado unidense, or something like that. No tiene precisamente buenas críticas, no por Poésy ,que aun no se la ha visto en grandes papeles aunque a mí me encanta (con ella y con Audrey Tautou podría morir de amor), sino por Caine, del que se esperaba mucho más en un filme que no deja de ser sentimentalismo y evocación puros, de no ser por el inapropiado giro final, con el que te preguntas “será precís?”

Todos tenemos una grieta por donde pasa la luz.  Siempre hay alguien que aporta luz a nuestro mundo. Es nuestra grieta.

Hay una grieta en todo, es por ahí por donde entra la luz.
Siempre hay alguien que aporta luz a nuestro mundo. Es nuestra grieta.

La cuestión es que todos los temas que baraja la película, aunque no lo hace de la mejor manera o, al menos, no la más original, son para pensar. Ese tipo de temas en el que no nos paramos a reflexionar hasta que alguien o algo nos los pone en las narices. ¿Estás o te has enamorado? ¿Cómo pasaré un duelo por alguien a quien quiero? o ¿Se acabará alguna vez esta pena que siento por la marcha de….? ¿Si me dice que me quiere por qué habla con la otra persona? ¿Esa mano? ¿Y yo por qué no? ¿Por qué no soy válida/o yo y si la/el otra/o? ¿Seré la única persona que siente que está sola en este mundo impregnado de tecnología y redes sociales? ¿Habrán más como yo? ¿Por qué no siento que tenga un hogar para volver? ¿Está lejanía que siento de todo mi entorno es normal?

Sí, muchos de nosotros somos un interrogante continúo. No oséis decir que no (que me enfado y no respiro). Nos hacemos miles y miles de preguntas que no dejan de ser negativas y poquísimo beneficiosas para nosotros mismos. Nos sentimos amados, odiados, acompañados, abandonados, solos, y todo por igual. Esto es por la gente con la que nos rodeamos. ¿Por qué dejamos que nuestro entorno nos haga tener malas sensaciones? ¿Por qué, con la de personas que pueblan la tierra, nos quedamos a veces con las que no nos aportan nada o nada bueno? ¿Por qué llega un punto en que no tenemos un límite a la hora de eliminar a esa gente y nos vemos solos? Porque no sabemos gestionar nuestros propios valores, nuestros sentimientos, lo que queremos y esperamos, lo que estamos dispuestos a dar y a perdonar, porque nuestro día a día no nos deja tiempo de pensar, de disfrutar de nosotros mismos, de conocernos y estudiar nuestros límites y lo que no son límites.

¿Lo que yo creo y que esta película me ha puesto en evidencia? Puede ser que nos sintamos solos, pero no somos los únicos. Rodearnos de buena gente, que nos aporte todo lo bueno que tenga y nos haga querer ser mejor persona, está sólo en nuestra mano. No hace falta que sea mucha gente, solo la necesaria para apagar esa chispita de soledad, de negatividad y de amargura que se enciende sin avisar. Pero para eso, tenemos que conocernos a nosotros mismos.

¿Te has tomado un café contigo mismo/a y te has contado como te va y que quieres en la vida? Hazlo. 

Hoy es para ella

En mi casa hay una tradición muy arraigada: la única que escribe tarjetas de felicitación, del día del padre, de la madre, de enhorabuena… soy yo. Pues bien, este año he decidido que mi madre se merece que todos los que me leen sepan lo MADRE que es, porque hace poco le dije algo que no sentía y eso no está bien (todos cometemos errores).  No voy a escribir todo lo que podría escribir, porque no acabaría nunca.
Tu que no eres madre todavía, ¿que contestarías si te preguntaran “qué crees que es ser madre?

Yo contestaría con todas las ley que ser madre significa amar incondicionalmente, querer ser mejor persona, calmar las situaciones de enfado, consolar en los momentos tristes y ser la primera que disfruta los momentos alegres, animar, apoyar todas las decisiones, aconsejar sobre esas decisiones, tener un título superior en utilizar loctite para todo tipo de superficies y objetos rotos sin pegarse los dedos (sí, ese título existe).

Podría seguir diciendo que ser madre significa pensar 24 horas 365 días al año en tus hijos, significa preocuparse cuando salen de casa, cuando se examinan de matemáticas por primera vez, cuando les eligen para el concurso de redacciones de Coca-cola, cuando pasan de curso, cuando deciden no estudiar más pero empiezan a sacarse las castañas del fuego, cuando aprenden a patinar, a ir en bici, a masticar chicle, cuando se ponen de pie por primera vez y descubren que pueden andar con una silla de mimbre, cuando empiezan la carrera y tienen que coger el autobús a las 6:30 de la mañana, cuando tienen una entrevista laboral, y otra, y otra, cuando se van de viaje con los amigos, cuando se encuentran mal, cuando tosen, estornudan y tienen moquitos; preocuparse cuando encuentran su primer amor, cuando conocen al señor desamor, cuando pelean con sus amigos y cuando tienen tantos amigos que no pasan por casa, cuando empiezan a tirar petardos, cuando empiezan las prácticas de coche y hasta que dejan de usar el coche con 90 años (no sé por decir algo), cuando se van de fiesta.

Continuaría diciendo que ser madre es aguantar a tus hijos nerviosos porque tienen exámenes, trabajos, cualquier cosa que les ponga nerviosos, es consolarlos si no tienen éxito y estar presentes para celebrar cuando lo tienen, es ayudarles a estudiar aunque sea la primera que no tiene ni idea, significa contarle tus sueños y que te ayude a conseguirlos, que ponga una vela para que tengas suerte y te dé un abrazo y los mejores ánimos cuando no funciona. Significa que deje de lado sus principios para entender los tuyos, que soporte los gritos y los portazos, y aun así su amor por sus hijos no se reduzca lo más mínimo.

Ser madre significa un “ven aquí, lo siento”, un “no te enfades, hay cosas peores”, un “esta es tu oportunidad y lo vas a conseguir”, un “si a ti te hace bien, me parece bien”, un “piénsalo, no empieces algo que no vas a acabar”, un “soy tu madre, te he parido y sé como piensas, actúas y sientes”, un “adelante con ello, tu puedes”, un “no podré estar ahí, pero sí en tu corazón. Te estaré pensando”, un “ten cuidato, cierra la puerta con llave, cuidado con los coches Isa, no le hagas caso a nadie, llámame cuando llegues, abrígate” cada vez que sales por la puerta.

Y es que.. madre no hay más que una.

Y es que.. madre no hay más que una.

Ser madre es saberlo todo, es el trabajo para el que menos experiencia se requiere pero el que más experiencia aporta, es encontrar los auriculares, los zapatos del verano pasado, el suéter, las medias, los patines, la pelota, las gafas,… Es cariño, es caricias, abrazos, besos, risas, carcajadas, confianza, pilar esencial, vida. Ser madre es ser vida, dar vida y vivir la vida con los tuyos. No para los tuyos. Es cantar, llorar, tocar las palmas, bailar sevillanas como nadie, bailar lo que no son sevillanas también, divertirse, reír. Es pintar, coser, tejer, cocinar, reinventarse, decorar, depilar, peinar, planchar el pelo, ayudar a ducharte cuando estas en el hospital, curar las heridas, incluso las más aparatosas, hacer la manzanilla, el poleo o la tila de turno. Es leer un blog, aplaudir un baile y elogiar unas fotos. Es acompañarte a todos los médicos del mundo, al colegio, a la academia, a la peluquería, a por el vestido de graduación. Es aprender las tradiciones de la ciudad natal de tus hijos, peinar a dos falleras, vestirlas, entender los trajes, las fiestas, el sacrificio.

Madre es ser la última en acostarse, revisar que todos estemos bien, esperar a los que están fuera y pensar a los que ya no van a estar más. Es dejar la casa perfecta, planchar como nadie y lavarte la ropa de un día para otro porque te vas de viaje. Cuidar al perro y ayudar con el cuñao. Es querer estar guapa y tener tanto que hacer que cuesta. Aunque ella es muy guapa se ponga lo que se ponga, lo que pasa que no lo sabe. Es contar confidencias y esconder problemas, es tragar preocupaciones y estallar cuando no puede más. Es llorar sola y sonreír acompañada. Es llevar en tu corazón todo lo que le pasa a cada miembro de tu familia y olvidarte de ti. Ser madre es hogar.

Ser madre es ser Isabel Ramírez.

Gracias por todo mamá, eres fantástica.

Te quiero.

Viajar con ellas es…

Alegría. CARÁCTER. Secretos. Confidencias. Empatía. Consejos. Sinceridad. Entendimiento. REÍR. Saltar. Llorar. Tocar las palmas. Paso, pose. Postureo. Te cojo. La sueca. Te caes. Te levanto. Pérdidas. Encuentros. Cabezonería. Abrazos. CHOCOLATE. Chuches. Calabacín y berenjena. I’ll follow. CERVEZA. Chistes. Incorporaciones. Política. Arreglando el mundo. Indecisión. Sangre. Guapa. Guapísima. INCREÍBLES. No valgo nada. Vales más de lo que tú te piensas. Pisa fuerte. Hazme una foto. Hazme otra. Ahora aquí. Yo también quiero. ¿Qué hago en esta situación? No puedo creerme que te pasara eso. LIBERTAD. Decisión. Comprensión. Adelante. TU PUEDES. Sardinas. Sardinas con tomate. Desayuno. Merienda. Cacahuetes. Sandwich de salami y cachitos de pavo. Paseo. SOL. Lluvia. Nieve. Gritos. Besos. Patadas en la cama. No importa. DÉJALO PASAR. Merengue de limón. Filete de arce y salami de reno. Miel, mermelada y San Miguel. Ayuda. Tristeza. Pelotas. Muchas pelotas. Cede. Brazo a torcer. Maquillaje. Estupendas. BAILAR. Soñar. Cantar. Llevamos tiempo sin vernos, pero por nosotras no pasa el tiempo, en mil sentidos. Preparar otro viaje. No me digas eso que no me gusta. No lo hago a propósito. Son frases que se dicen. TIENES RAZÓN. Debería seguir tu consejo pero prefiero equivocarme. APRENDER. Diseñar. Imaginar. Sushi. Salmón, quiero salmón, no quiero irme sin probar el salmón. Que bueno estaba. Hay días que estoy feíta, pero yo sé que soy estupenda. ESTUPENDAS. Vino. Madurez. Todo saldrá bien. Inteligencia. Placer. Sexualidad. IMAGINACIÓN. Sermón. Pedir disculpas. No me chilles. Lo siento. Perdóname. Te perdono, eres mi amiga. Me alegro mucho por ti. Te quiero. Yo lo sé todo, y a la vez no parece que sepa nada. Personas favoritas. NO CAMBIES. Grandes. Pequeñas pero enormes. Mujeres. Sabiduría. Belleza. Belleza natural. NATURALES. Brutas. Asertivas. Directas. Nada de irse por las ramas, eso no lleva a ningún sitio. Kilos y kilos de maletas. Ahí tiene que caber lo mío, y lo mío y lo mío también. Tu el secador, yo la plancha. Organización. CAOS. Relatividad. Amor. Chicos. Hombres. PASIÓN. Trabajo. Estrés. Olvido. Recuerdo. Fotos. Vídeos. Regalos. Welcome pack. ¡PERO QUE MONA! Estas ideal. Eres ideal. Sexy.  Cool. Fashion. Modernas. Tatuajes. DISFRUTAR. No hagas caso. Pasa. No tiene sentido preocuparse por eso. Tu no haces eso, las demás no hacemos eso, no dejes que se te suba a la chepa. Tengo que adelgazar. ¿De dónde? ¡Que sí! Me ha crecido el culo. Yo te veo ideal, pero si tu te lo ves, adelante. Yoga. Disciplina. Deporte. Healthy life. Aguante. RESISTENCIA. Autoestima. Si tu te quieres, sabrás querer y por tanto te querrán. Eso es así. Descubrir. Contar. VIVIR. Inventar. Buenos momentos, malos momentos, pero todos hacen historia. Enfadarse. DISCULPARSE. Quererse de nuevo. Excesos. Borrachera. ¡Primperan a mano!  Madre la que lié. Chupito. Gintonic. Peñascal. Sacar de quicio. Relax. Dormir. Descansar. Reventón. Me encanta lo que haces. Mira que he conseguido. No podemos perder ni un minuto más. FELICIDAD. Sonrisas. Despedida. Hasta luego, nunca un adiós. Coche. Tren. Tranvía. Metro. Bus. Planos. Postales. Souvenir. ¡VOLVER!

Repetir.

 

Cuando eliges a tus amigas, es porque te gustan tal y como son. Sin cambios. Sin exigencias.

Cuando eliges a tus amigas, es porque te gustan tal y como son. Sin cambios. Sin exigencias.