humildad

A base de palos

Anoche me di cuenta de cuanto me quiere mi Calamar. No solo porque él me lo demuestra cada día y a cada hora con miles de maravillosos gestos, si no porque ayer le vi como sufría conmigo y por mí por lo que le contaba.

No es necesario narrar las cosas que me pasaron, pero sí que voy a plantearos la reflexión que hizo Calamar:

“¿Qué necesidad tiene la gente de aplastar a otros para sentir que tienen éxito? En mi campo (él es ingeniero), cuando alguno de los compañeros critica y hace cosas que nada tienen de profesional, es porque le falta todo de lo que habla para conseguir méritos propios y subir escalones. El resto de compañeros se da cuenta, los jefes se dan cuenta, y esa persona se va de la empresa. En tu mundo (el diseño) parece que cuando alguien hace esto, consigue su propósito. De hecho, me da la sensación de que quien hace este tipo de cosas, tanto en tu mundo como en el mío, es gente que no ha trabajado en la vida como toca, que no ha recibido palos ni ha ganado en humildad y saber estar y trabajar en equipo. Me da mucha pena. Lo normal sería que a esas personas que desmerecen el trabajo de otros se les echara, no se les diera más bombo”.

Yo no lo podría haber expresado mejor. Y por eso le adoro.

El caso es que hoy, mirando el TL de LinkedIn, he visto esta imagen que explica perfectamente en un relato corto y muy intenso lo que Calamar y yo hablábamos anoche.

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¿Qué opinión os merece a vosotros? 

Cambiar

Hoy he estado hablando de un tema que, de una forma y otra, sentía pero no sabía cómo expresar. Esto que dices “tengo como un runrun que no sé qué es ni como cohesionarlo para expresarlo y entenderlo”. Pues ya parece que lo he entendido. Ahora basta que sepa expresarlo. Voy a intentarlo.

La profesión de Diseñador Gráfico… bueno… tiene un gran debate a su alrededor. Debate que se baraja entre que no está valorada, que donde acaba el diseño y empieza el gráfico, que si es más gráfico que diseño, que si el power point me lo apaña esto en un momentito, que si estos colores se llevan o no se llevan, que si cuidado con la tipografía que como te descuides se queda desfasada y te conviertes en Mr. Wonderful, que (y ahora viene lo bueno) si me plagian, que si eso no es inspiración, es copia, que si yo sé más que tu porque tengo 30 años de experiencia y tu estás empezando, que si yo he currado y tu lo sacas a la primera lo tuyo vale menos… en fin…

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El Diseño Gráfico se alimenta de su propio intríngulis generación tras generación, y ya huele a rancio. Los estilos vuelven, las modas se repiten, el enchufismo es el pan de cada día. Y yo, pues a veces pienso que no sirvo para este mundo.

El ocultismo, la soberbia, la prepotencia, estás dificultades individuales que se esconden detrás de un mundo de maravillas visuales y estética cambiante, pueden llegar a minar la motivación del más proactivo de los nuevos diseñadores que, válgame, su personalidad acoja como característica secundaría (que no principal) un poquito, una mijita, una nimia chispa de humildad.

Es duro, sí, pero no puedo ser más sincera. En el mundo del Diseño Gráfico creo fervientemente que sobra tontería y falta humildad, y mucha.photo-1416339684178-3a239570f315

Si nosotros mismos, los diseñadores, tuviéramos un poquito más de empatía, de entendimiento, de ese saber valorar el trabajo de otros y de uno mismo, de ese dejar de lado el desprestigio de un compañero para egoístamente sentirnos mejor, si pudiéramos gozar, a grandes rasgos, de un poquito de humildad de más, nuestro trabajo se vería beneficiado.

Muchos diseñadores no valoran lo que cuesta llegar a algo, no enseñan lo que han conseguido ni cómo por miedo a la competencia, muestran lo justo y necesario para no avivar una necesidad de copia totalmente infundada, no ayudan a los que están empezando por si les quitamos el trabajo y es muy triste. Enhorabuena si tienes la capacidad aristotélica de ser autodidacta, pero no todos la tenemos.

Hay muchos que por una razón u otra necesitamos que nos enseñen según qué cosas, no todo claro, que nos guíen, que nos cuenten experiencias propias y ajenas que ejemplifiquen el esfuerzo y animen a llevar a cabo aventuras en este mundo tan duro que es el del Diseño Gráfico.

photo-1449247709967-d4461a6a6103Desde aquí quiero hacer un llamamiento al cambio. Llámame Iglesias si quieres, pero no sólo la política necesita un giro de 180º, el Diseño Gráfico y todos los que formamos parte de él necesitamos un cambio de actitud, necesitamos un poco de altruismo y de solidaridad con nuestros colegas.

Basta ya de mamoneos, basta ya de despotismo, eso quedó en el siglo XVIII, basta ya de moderneo y de usar el networking que tanto bien hace en otras profesiones como arma de destrucción de la “competencia”. Basta ya de “no te lo cuento que te copias” y alégrate de tu igual que le cuesta tanto como a ti llegar lejos.

Nosotros mismos no valoramos nuestra profesión al no valorar a los profesionales, y no me refiero a los que llevan 30,40,50 años, me refiero a los que empiezan y le ponen un gran empeño y actitud a aprender, mejorar y evolucionar como diseñadores. Ojo! Lo mismo digo para aquellos que no son capaces de aceptar críticas, sean o no constructivas, de quien lleva más tiempo en el sector y tiene más experiencia por aquello que llaman vani-digni-dad.

Lo dicho.

ES HORA DE CAMBIAR

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