mama

Hoy es para ella

En mi casa hay una tradición muy arraigada: la única que escribe tarjetas de felicitación, del día del padre, de la madre, de enhorabuena… soy yo. Pues bien, este año he decidido que mi madre se merece que todos los que me leen sepan lo MADRE que es, porque hace poco le dije algo que no sentía y eso no está bien (todos cometemos errores).  No voy a escribir todo lo que podría escribir, porque no acabaría nunca.
Tu que no eres madre todavía, ¿que contestarías si te preguntaran “qué crees que es ser madre?

Yo contestaría con todas las ley que ser madre significa amar incondicionalmente, querer ser mejor persona, calmar las situaciones de enfado, consolar en los momentos tristes y ser la primera que disfruta los momentos alegres, animar, apoyar todas las decisiones, aconsejar sobre esas decisiones, tener un título superior en utilizar loctite para todo tipo de superficies y objetos rotos sin pegarse los dedos (sí, ese título existe).

Podría seguir diciendo que ser madre significa pensar 24 horas 365 días al año en tus hijos, significa preocuparse cuando salen de casa, cuando se examinan de matemáticas por primera vez, cuando les eligen para el concurso de redacciones de Coca-cola, cuando pasan de curso, cuando deciden no estudiar más pero empiezan a sacarse las castañas del fuego, cuando aprenden a patinar, a ir en bici, a masticar chicle, cuando se ponen de pie por primera vez y descubren que pueden andar con una silla de mimbre, cuando empiezan la carrera y tienen que coger el autobús a las 6:30 de la mañana, cuando tienen una entrevista laboral, y otra, y otra, cuando se van de viaje con los amigos, cuando se encuentran mal, cuando tosen, estornudan y tienen moquitos; preocuparse cuando encuentran su primer amor, cuando conocen al señor desamor, cuando pelean con sus amigos y cuando tienen tantos amigos que no pasan por casa, cuando empiezan a tirar petardos, cuando empiezan las prácticas de coche y hasta que dejan de usar el coche con 90 años (no sé por decir algo), cuando se van de fiesta.

Continuaría diciendo que ser madre es aguantar a tus hijos nerviosos porque tienen exámenes, trabajos, cualquier cosa que les ponga nerviosos, es consolarlos si no tienen éxito y estar presentes para celebrar cuando lo tienen, es ayudarles a estudiar aunque sea la primera que no tiene ni idea, significa contarle tus sueños y que te ayude a conseguirlos, que ponga una vela para que tengas suerte y te dé un abrazo y los mejores ánimos cuando no funciona. Significa que deje de lado sus principios para entender los tuyos, que soporte los gritos y los portazos, y aun así su amor por sus hijos no se reduzca lo más mínimo.

Ser madre significa un “ven aquí, lo siento”, un “no te enfades, hay cosas peores”, un “esta es tu oportunidad y lo vas a conseguir”, un “si a ti te hace bien, me parece bien”, un “piénsalo, no empieces algo que no vas a acabar”, un “soy tu madre, te he parido y sé como piensas, actúas y sientes”, un “adelante con ello, tu puedes”, un “no podré estar ahí, pero sí en tu corazón. Te estaré pensando”, un “ten cuidato, cierra la puerta con llave, cuidado con los coches Isa, no le hagas caso a nadie, llámame cuando llegues, abrígate” cada vez que sales por la puerta.

Y es que.. madre no hay más que una.

Y es que.. madre no hay más que una.

Ser madre es saberlo todo, es el trabajo para el que menos experiencia se requiere pero el que más experiencia aporta, es encontrar los auriculares, los zapatos del verano pasado, el suéter, las medias, los patines, la pelota, las gafas,… Es cariño, es caricias, abrazos, besos, risas, carcajadas, confianza, pilar esencial, vida. Ser madre es ser vida, dar vida y vivir la vida con los tuyos. No para los tuyos. Es cantar, llorar, tocar las palmas, bailar sevillanas como nadie, bailar lo que no son sevillanas también, divertirse, reír. Es pintar, coser, tejer, cocinar, reinventarse, decorar, depilar, peinar, planchar el pelo, ayudar a ducharte cuando estas en el hospital, curar las heridas, incluso las más aparatosas, hacer la manzanilla, el poleo o la tila de turno. Es leer un blog, aplaudir un baile y elogiar unas fotos. Es acompañarte a todos los médicos del mundo, al colegio, a la academia, a la peluquería, a por el vestido de graduación. Es aprender las tradiciones de la ciudad natal de tus hijos, peinar a dos falleras, vestirlas, entender los trajes, las fiestas, el sacrificio.

Madre es ser la última en acostarse, revisar que todos estemos bien, esperar a los que están fuera y pensar a los que ya no van a estar más. Es dejar la casa perfecta, planchar como nadie y lavarte la ropa de un día para otro porque te vas de viaje. Cuidar al perro y ayudar con el cuñao. Es querer estar guapa y tener tanto que hacer que cuesta. Aunque ella es muy guapa se ponga lo que se ponga, lo que pasa que no lo sabe. Es contar confidencias y esconder problemas, es tragar preocupaciones y estallar cuando no puede más. Es llorar sola y sonreír acompañada. Es llevar en tu corazón todo lo que le pasa a cada miembro de tu familia y olvidarte de ti. Ser madre es hogar.

Ser madre es ser Isabel Ramírez.

Gracias por todo mamá, eres fantástica.

Te quiero.

El amor existe…

Y se llama Isabel y Ernesto

Resulta que hace 31 años, mis padres se casaron. Han pasado por mil y una historias, buenas, malas, geniales, traumáticas… en fin… como todos supongo.

Pero… bueno, mi padre sigue llegando a casa con una sonrisa en los labios todos los días, dándole un beso a mi madre y llamándola GUAPA aunque vaya en chandal. Y mi madre sigue reinventandose cada día para sorprenderle de mil y una maneras, sobretodo con la comida, que es la perdición del sr. Ernesto.

Eso señores, eso es amor.

Eso es lo que se vive en mi casa, pequeños instantes de amor que hacen de la vida un lugar maravilloso.

Podemos pasar malos momentos, como todos supongo, pero si la unión es tan fuerte como la que se vive en mi casa gracias a este matrimonio… os prometo, de verdad, que todo se puede y que se puede con todo.

Felicidades por estos años de felicidad, … ¡y que cumpláis muchos más!