metas

Keyra y las perlas.

Igual es que últimamente tengo la lagrimilla floja. Igual es que las cosas más simples son las que llegan más fuerte a los rinconcitos más recónditos del corazón. Igual es en uno de esos rinconcitos donde residen sueños frustrados, amores platónicos, esas cosas que no te ves capaz de alcanzar.

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Sea lo que fuere, “Begin Again” me ha tenido con el congojo en la garganta desde el inicio. O con el corazón en un puño. Como más os guste.

La película Begin Again llega a ese puntito que todos tenemos de soñadores y pasionales, de ganas de vivir, de conocer gente, ese puntito de esperanza que brilla aún cuando nos suceden series de catastróficas desdichas que nos hacen fracasar una y otra vez en temas que realmente nos resultan importantes para mantener nuestro estado anímico bien alto.

Palomitas, Coca-cola y una libreta.

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Para ver esta película, en la que Keira Knightley está más natural y adorable que nunca* (esa forma de actuar que tienen algunos actores que hacen que su trabajo llegue mucho más a los espectadores que los seguimos), hay que abrir la patata y la mente y extrapolar su mensaje a la meta que has elegido en la vida. Si lo has hecho ya, que espero que sí.

En mi caso, en lo que pensaba era en mi profesión y en lo que me gustaría alcanzar. Esta profesión que me ha puesto en la dirección hacia el éxito personal, al menos por ahora.

Se sabe mucho de una persona por la música que escucha.

Muchos elegimos o eligen profesiones en las que tienen que aguantar burlas, reproches, críticas, cero apoyo de las personas que más lo necesitan, momentos de duda e indecisión, pero lo que ganan es el buen sabor de cada logro, de cada peldaño que suben para alcanzar lo que se han propuesto. La meta puede cambiar, puedes ir sabiendo qué quieres a lo largo de tu vida, lo que no cambia es la sensación de conseguirlo.

Uno de los mensajes que transmite esta película es que cualquier situación simple, banal, que parece sin importancia, si le pones música se convierte en una perla preciosa. Si le pones tu pasión, se convierte en tu perla preciosa.

Todas las banalidades de repente se convierten en perlas divinas y resplandecientes por la música

Parece que he encontrado mi Talón de Aquiles en lo que a cine se refiere: aquellas películas que transmiten mensaje del tipo “da igual lo que hagas en tu vida siempre que la vivas y lo hagas con pasión y ganas, serás feliz”.

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*Vale sí, en Orgullo y Perjuicio también te llega al musculito cursi.

Más difícil de derribar que el de Berlín

Me quedan 2 meses para acabar el Grado de Comunicación y RRPP por la Escuela de Negocios ESIC Valencia (product placement). He trabajado 2 años de prácticas, las correspondientes a los créditos obligatorios y el resto voluntarias. He hecho/estudiado el grado con tesón, pasión, mucha ilusión (todo acabado en “ón”), alegría por verme encaminada por fin (antes hice 4 años de Arquitectura Técnica y el CF de Fotografía Artística desde donde tuve mi primer contacto con la Publicidad y la Comunicación Audiovisual) y con una actitud por mi futuro que desborda de optimismo.

Cuando haces algo que te gusta, le ves futuro, salida, lo que sea, pero estás segura (bueno, casi) de que vas a poder vivir de ello. Estás casi (bueno, del todo) segura de que pase lo que pase ya te buscarás las cosquillas, te sacarás las castañas del fuego, ya te lo guisarás y te lo comerás, vamos, que ya te apañarás para que esos estudios para los que tanto empeño y esfuerzo has puesto te sirvan para no tener que vivir del cuento o acabar en algún trabajo similar al de Charles Chaplin en Tiempos Modernos.

Pero, en todo el proceso de formación profesional y personal referente a lo que te gusta hay algo en lo que no te paras a pensar. No eres consciente de ello hasta el último año de carrera (de grado), cuando te queda, como dice mi madre, “na y menos” para acabar y salir a los leones. Y es ahí, en medio del Coliseum del mundo laboral donde te das cuenta de que hay una barrera que tienes que superar. La más grande de todas. El muro de Berlín se queda corto a su lado. Esa barrera que desde que, buscaste con 16 años tu primer trabajo cuya máxima dificultad fuera poner cafés, te persigue. Hagas lo que hagas y te reinventes o no, ahí está, ahí está viendo pasar el tiempo, la barrera del copón:

“Experiencia mínima”

MURO_DE_BERLIN

Sí, estimados futuros graduados, esta barrera es la más difícil de todas. A no ser que vayas a emprender o tengas enchufe o seas de esas personas que nacen con estrella. Para el resto de mortales, no tenemos más que buscar caminos alternativos o crear escaleras profesionales que nos ayuden a superarla para optar al trabajo de nuestros sueños.

Necesito que me expliquen por qué tanto empeño en buscar a Dumbledores, Gandalfs, neardentales o Jordis Hurtados para trabajos que necesitan realmente ideas frescas, ganas y talento recién adquirido y/o implementado. “Experiencia mínima 3 años en el sector“, “Experiencia mínima 5 años en el sector”… che! Si no me dejáis trabajar en vuestro sector sin tantos años de f*** experiencia mínima, ¿cómo se supone que voy a adquirirla?

Soy de esas personas que piensan que vale más la calidad que la cantidad, en todos los aspectos de la vida. Por más años de experiencia que tengas en un sector no creo que tengas porqué ser mucho mejor como para quitarle el puesto a alguien como los recién graduados. Con esto no quiero desacreditar el trabajo ni la vida laboral de muchos profesionales que se han quedado en apuros como los recién graduados, sino valorar a los que salimos de la carrera con una mano delante y la otra detrás pero formados para trabajar. Entiendo que en estos tiempos ninguna empresa se quiere pillar los dedos, pero sí que estaría bien que se nos escuchara y se entendiera un poco el lado estudiantil de la historia.

Nosotros, los recién graduados o graduados en apuros, como queráis llamarnos, salimos de la carrera (grado) con ideas frescas, conocimientos en diferentes ámbitos, experiencia en la empresa más grande de nuestra vida gracias a la que hemos podido hacer trabajos sin límites, todavía no conocemos la frustración en su máximo esplendor, somos alegres, pervertidos en nuestros pensamientos, estamos excitados con la idea de trabajar, nuestra motivación roza los límites del frikismo, hemos visto, escuchado, vivido y acudido a todo tipo de conferencias, ponencias, mesas redondas (que no camas…), concursos, briefings… tenemos ansias de conocimiento, ambición sin barreras, somos maleables, competentes y activos, nos han enseñado a ser puntuales, responsables, educados, a luchar por lo que queremos.

En fin, con todo lo que puede aportar una recién graduada a tu empresa, ¿de verdad necesitas una experiencia mínima de 5 años que demuestre su valía?

Como no he sido la primera en reivindicarme sobre el tema, os dejo un cortometrajes sobre el asunto, a ver qué pensáis. No son sobre recién graduados, pero es que el mundo está así.


Y estos para completar.


Joróbate Flanders.

Mi gran amigo Ben

Somos seres racionales y, por tanto, pensamos ¿no? Pensamos cosas buenas, malas, eficaces, útiles, surrealistas, verdades, mentiras… Pero pensamos. Afortunadamente, muchas veces esos pensamientos los escribimos, hacemos listas, apuntamos y releemos cuando nos apetece o cuando necesitamos recordarnos que una vez tuvimos ideas, buenas o malas, pero que nos valieron para algo. Otras veces, simplemente se quedan en nuestro propio limbo y quedan en el olvido, o no tan en el olvido, pero sí que pasamos de ellos. En ocasiones, incluso, esos pensamientos los llevamos a cabo. Pero, ¿y cuándo esos pensamientos que tú has tenido los ves reflejados en algo totalmente ajeno a ti?

Esto es lo que me pasó cuando el miércoles pasado fui al cine con amigos a ver la película La vida Secreta de Walter MittyNo, no te creas que te la voy a contar que no soy Mrs. Spoiler ni cosas así. Lo que te puedo decir es que Ben Stiller, que dirige y protagoniza esta superproducción, se ha encumbrado. Si bien es cierto que no se lo ha sacado de la manga (Danny Kaye ya la protagonizó y James Thurber es su autor literario) la dirección de fotografía de esta película y la manera que han tenido de colorear la historia primera te deja sin palabras, te infunde ganas de vivir, de apasionarte, de no dejarte pisotear por nada ni nadie y, además, te transporta con una magia especial a esos sitios que sueñas ver cuando das geografía en el colegio y que te provocan al monstruo verde de la envidia cuando los encuentras por la red como destinos de bloggeros viajeros o en algún tablero molón de Pinterest (alguien habrá tenido que estar allí para hacer la foto ¿no?).

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La cuestión, es que en la película, Walter Mitty, un hombrecillo gris al que de vez en cuando se le va la olla, de repente tiene un objetivo. OBJETIVO. Este es el hilo argumental de todo lo que te estoy contando. La cuestión es que, por situaciones que no voy a dejar aquí escritas porque sino te cuento la película, Mitty se fija una meta, alentado por una responsabilidad y por su propia imaginación. Tiene un objetivo y vive la aventura de su vida. De repente todo tiene sentido y las cosas nimias del día a día dejan de ser obstáculos para dar paso a una historia apasionante, rodeada de luz, de color, de gente nueva, que le hace sentir y ser. SU VIDA.

Walter, haciéndose eco del lema de LIFE! y teniendo un objetivo, le echa la sal que le falta a la cotidianidad de sus días.

Lo que quiero decir es que hay veces que nos acojonamos ante situaciones de la vida por no saber a dónde nos llevan o qué tenemos que decidir o cómo hacerlo o dónde encaja lo que hacemos en nuestro camino. Son situaciones que no sabemos afrontar porque no vemos el horizonte en ellas, no las entendemos. En el fondo pensamos que nos pasan por algo, porque nos llevan a algún sitio, pero nos produce una gran desazón no saber dónde o para qué.

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En estos casos, como Stiller nos transmite en el film, necesitamos una colleja, una señal, una responsabilidad, que nos haga abrir los ojos, coger al toro por los cuernos y analizar la situación que nos provoca el desasosiego. Una vez analizada, hay que marcarse el objetivo al que queremos llegar con ella. Es decir, si nos ha pasado o hemos empezado a estar en ella no es por nada, no es para que la primera decisión que tomemos sea “Paso, corto por lo sano y me lo quito de encima”. No. Es para que, aunque no divisemos tierra, nos la inventemos y fijemos un objetivo para cerrar el paréntesis de eso que se ha abierto y que, en principio, no sabemos manejar.

La clave es tener un objetivo para llegar al fondo de la cuestión.

Te marcas el objetivo y vas a por él. No importa el tiempo, no importa el cómo, ni importa el qué, la cuestión es que hay algo que alcanzar, algo por lo que luchar, por lo que ilusionarse, apasionarse y llegar a ser. Algo por lo que dejamos de ser nada o nadie, y empezamos a vivir un sueño, empezamos a andar un camino.

 

Walter Mitty

Te vas a esperanzar, te vas a venir abajo, vas a tener días buenos, días malos, días mejores y peores, te van a decir que no vale la pena un día y al siguiente que te admiran por ir a por ello. Nadie dice que vaya a ser un camino fácil, pero sí que puede provocar una felicidad inimaginable cuando llegas al final.

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Sé como Walter Mitty, márcate un objetivo si estás en ese punto caótico que no te deja dormir, ves a por él, empápate de las experiencias que vas a vivir en el camino, disfruta, sobretodo disfruta y, cuando lo alcances, absórbelo y llénate de él, es tuyo, será la recompensa de esa lucha que has librado para conseguirlo.

De poemas, metáforas y comparativas

todopasaporalgo

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
Antonio Machado

Esto me lleva a la conclusión,  un poco manida, pero no menos verdadera, que quien algo quiere algo le cuesta. En esta vida, si quieres que las cosas salgan bien (algunas veces puedes delegar claro, pero no hablo de la vida profesional), tienes que coger las riendas e indicarle a los caballos de tu carro para dónde quieres ir y la velocidad con la que puedes llegar.  Ármarte de valor, de coraje y de buenas y creativas ideas y soluciones para llegar a tu meta.  Pensar como un buen ingeniero, construyendo tu vida con objetivos viables, eficaces e ingeniosos. Aprender de todos y todo lo que te rodea, tomar ejemplo y hacer tuyo lo que otros han hecho para alcanzar tu objetivo a tu manera, que copiar está muy feo.

¡Tirar pa’lante como los de Alicante!