pienso que

Asertiva

Me parece, como poco, muy importante que los jefes sepan como comunicarse con sus empleados, o, que si no saben, se preocupen por aprender antes de emplear un “no me gusta nada” así a pelo y sin previo aviso. Es interesante que intenten con expresiones como “lo has hecho muy bien, aunque buscaba algo más como esto otro” o, como me ha pasado a mí en el trabajo, “me gusta mucho, me encanta lo que dices y como te expresas, pero hay algunos aspectos técnicos que hay que estudiar y retocar“.

Tengo que admitir que hoy venía a trabajar con la armadura puesta y el escudo protegiéndome, enfadada y predispuesta a recibir un “no me has entendido, no me gusta nada”, porque he estado trabajando en unos contenidos casi sin información y no se me dio ninguna pauta técnica o más específica.

Sin embargo, y sin que cree precedente, tengo que aplaudir la forma que ha tenido mi jefa de comunicarme lo que pensaba de mi trabajo y que me ha motivado realmente a seguir trabajando con ilusión en el proyecto del que me han hecho responsable y aprender de mis compañeras, que no vienen con esa actitud, ni parecida

asertivo, va

De aserto.

1. adj. afirmativo.
2. adj. Psicol. Dicho de una persona: Que expresa su opinión de manera firme.
3. adj. Psicol. Propio de una persona asertiva.

No solo en el entorno laboral, la asertividad es realmente importante, debería ser una asignatura del colegio, de cuando estudiamos los primeros años de nuestra vida, en los que somos esponjitas hasta las 12 años. La asertividad es algo que conocí cuando tenía 24 años, en mi segunda carrera, y desee con todas mis fuerzas haberla conocido antes para haber podido aplicarla a muchas situaciones de mi vida de las que salí a duras penas y a veces hasta quedé mal parada.

Se trata de expresarte de manera firme, contundente, pero sin ofender. No te hace falta añadir coletillas del estilo “Es que yo soy así de sincera, y si te ofendes es tu problema, yo no te voy a engañar” o del tipo “Bueno, pero esto te lo digo sin ánimo de ofender”. No, una persona que es asertiva o que aprende a serlo no necesita añadir coletillas vacías.

Para que me entendáis mejor, os dejo esta descripción de la Wiki:

La asertividad es un modelo de relación interpersonal que consiste en conocer los propios derechos y defenderlos, respetando a los demás; tiene como premisa fundamental que toda persona posee derechos básicos o derechos asertivos. Como estrategia y estilo de comunicación, la asertividad se sitúa en un punto intermedio entre otras dos conductas polares: la pasividad que consiste en permitir que terceros decidan por nosotros, o pasen por alto nuestras ideas, por otro lado tenemos la agresividad que se presenta cuando no somos capaces de ser objetivos y respetar las ideas de los demás. Suele definirse como un comportamiento comunicacional en el cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos. Es también una forma de expresión consciente, congruente, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar nuestras ideas y sentimientos o defender nuestros legítimos derechos sin la intención de herir o perjudicar, actuando desde un estado interior de autoconfianza, en lugar de la emocionalidad limitante típica de la ansiedad, la culpa o la rabia. Contar con un criterio propio dentro de la sociedad es indispensable para comunicarnos de una mejor manera.

Pues eso… No tengo mucho más que añadir, el post de hoy es solo para comunicar la importancia de saber expresarse y comunicarse sin venirse abajo o sin agresividades.

Y esta imagen simplemente me gusta.

Y esta imagen simplemente me gusta.

Poder

Menuda palabra ¿eh? 

P O D E R 

Tenemos en nuestra cabeza, impregnada de imágenes y de historias, nuestras y ajenas, una cantidad ingente de concepciones sobre el poder.

Político, jurídico, legislativo, el cuarto, el quinto, el sexto poder, el poder de la mirada de tu padre cuando la estás liando en la mesa, los superpoderes de los superhéroes, el poder del rico, Powder (el tío de la película esta rara), el poder del hombre, el de la mujer, el del niño que berrea para conseguir lo que quiere, el de la enredadera cuando crece por la pared, el del león y su magnífico rugido, el del tsunami que llevo J.A. Bayona a la gran pantalla con “Lo Imposible”, el del gol que marca Iniesta, el de los Rangers, el del Point (de PowerPoint…esta ha sido buena eh), el del “hola” de esa persona, el del fuego que decide dejarnos sin bosques, el del viento que trae el polen (sí, estoy alérgica perdida en estas tierras helvéticas verdes como el trigo verde) y nos amarga el día, el poder de una sonrisa, el de la música que nos eriza el vello.

La verdad es que son más ocasiones en las que la palabra poder nos evoca cosas que hacen más mal que bien, o que nos producen una sensación interna más del tipo desazón que del tipo “alegría de la huerta”. 

poder1

Sin embargo, hay un poder que está más que presente en nuestro día a día y que nos cuesta barbaridades darnos cuenta de lo importante que es para cada individuo. Es mucho más fuerte y significativo que cualquiera otro de los significados de poder que nos vienen a la cabeza ante tan grandilocuente palabra (ñas! Ahí lo he metido). Bueno, igual no es tan tan tan fuertote como el poder de la Naturaleza y del Universo, pero al formar parte de ello, coge esa fuerza también. Está al mismo nivel, vamos a decir, así como al ras.

¡Al grano! 

Estoy hablando del poder de la gente. Hemos podido comprobar, en las últimas semanas, lo que el poder de la gente ha significado para ciudades, comunidades y un país entero. Pero yo no tengo muchas ganas de hablar de ello, ya hay bastantes referencias por la red, medios, buzones, y vida social en general.

Yo quiero hablar del poder que las personas movemos entre nosotros. Lo que una persona puede transmitirle a otra. El poder que tenemos unos de hacer felices, tristes, desgraciados y afortunados, a los otros. El poder de mover las energías positivas y negativas entre las personas que nos rodean.

Hablamos mucho de lo importante que estar bien con uno mismo, quererse, levantarse la autoestima desde dentro y vivir sin depender absolutamente de nadie. Pero, ojo, creo yo que no me equivoco al decir que el ser humano es un animal(*) social. Necesitamos vivir en sociedad, no somos los únicos seres que lo necesitan, y necesitamos que la sociedad no nos haga sentirnos solos. Por mucho que uno se quiera a uno mismo, a no ser que estemos hablando de Narciso, necesita que alguien, aunque solo sea una persona, lo quiera también. Necesita algún tipo de aprobación.

poder

Ahora mi historia

En enero de este año me vine, como alguno que lee este blog habitualmente ya sabe, a Francia, en frontera con Suiza, a vivir con mi pareja y a construir una vida aquí, ya que en España está la cosa tan complicada. Bueno, yo soy de las que piensan que quien busca, encuentra. Pero sí que es cierto que no encuentra las condiciones que ofrecen en Suiza.

La cuestión es que, entre el back-up con el me vine (esto de back-up queda tan cool), la barrera del idioma (sí, señores y señoras, el francés no es moco de pavo) y que encontrar trabajo con todo lo que está pasando en Suiza es harto complicado, me dió un bajón de tres pares de narices. Como se dice en España.

Con tal bajón, no sólo me estropeé físicamente, sino que dentro, yo sola, sin la ayuda de nadie, construí un boquete negro en plan supernova que no me dejaba ni respirar. No creía que nada fuera a salir bien, no quería conocer gente y la poca que conocía por mi cuenta no era muy buena que digamos, no hacía migas con los compañeros de las clases de idiomas, estaba totalmente bloqueada en cuanto a creatividad, inspiración, y demás, no daba oportunidades a nadie, todos me parecían malos, y no he parado de bajar a España siempre que he podido, con cualquier excusa, para alejarme de aquí. Engordé como 5kg en mes y medio na más que de la retención de líquidos y los nervios (parece que con los nervios se libera cortisol y es una p******), cosa que nunca me había pasado.

Pero un buen día, después de 2 meses con un dolor en la espalda de la leche, llamé a una chica de “Españoles por Ginebra” (típico grupo de Facebook en el … bueno no voy a criticar que estoy en proceso de cambio) que ya sabía yo que hacía masajes, pero eso que, mira chica, no me había dado por acudir a ella. Bien, la llamé, me dio cita, fui, le expliqué mi caso, y me hizo un masaje… O H M Y G O D!!! ¡¡¡Magnífico!!! ¡¡¡GRANDIOSO!!! FUCKING AMAZING!!!! Con decirte que entré con papada a la cabina y salí hecha una sílfide, te lo digo todo y no te digo nada. Es una persona increíble y una profesional como la copa de un pino (esta expresión nunca la he entendido, pero da la impresión de ser muy profesional ¿verdad?). Me ha estado tratando, con terapias naturales personalizadas, a base de reflexología podal, Reiki, masaje craneo-sacral, masaje thailandés, quiromasaje… en fin, varios tipos de masajes y muchas conversaciones y consejos más que producentes (lo de la cucharadita de vinagre nada más levantarse es más que milagroso). Me pasa como con Irene, que yo a Noemí la veo y digo “con lo chiquitita que es no podrá conmigo”… ¡Ay que no! Es otra “persona perfume”, es enorme pero se presenta en frasco pequeño.  Noemí tiene un poder tan fuerte como el del Universo.

IMG_20150514_140658_7

Lo bueno que ha hecho Noemí en mí es ayudarme a armonizar mi cuerpo y mi mente, que tantos cambios habían desestructurado esta unión tan importante (Mens sana in corpore sano  y esas cosas). Su ayuda, junto a varias decisiones tomadas con menos esfuerzo del que creía que me haría falta, me está salvando la vida aquí (me está salvando de mí misma aquí, más bien) y enseñándome a disfrutar de todo lo que me dan estas tierras y del presente. Decisiones como darme otra oportunidad con las personas que se habían cruzado por mi camino pero se me habían metido entre ceja y ceja sin motivo, al idioma, a mis compañeros de clase, a decir no, bueno, a decir NO, a evitar el snobismo que caracteriza a la mayoría de habitantes de este país, a hacer dieta, cuidarme, quererme a mí, y querer más a Miguel, agradecer todo lo que tengo y ser realista en cuanto a lo que puedo conseguir, ponerme ciertas metas, motivarme…

Gracias a personas como Noemí, he vuelto a creer en el poder de la gente, en el poder de uno mismo y en el poder de las decisiones que tomamos, como su fuerza hace que todo el Universo se ponga a nuestro favor (“El Alquimista” ha hecho mella en mí, ¿no se nota no?) y nos ayude a conseguir lo que nos proponemos. Por esto decía que formamos parte de la Naturaleza y del Universo no sólo físicamente, sino a nivel espiritual. Pero esto os lo cuenta mejor LeanSelf.

(*) Sí, somos animales, racionales o no tan racionales, pero animales mamíferos, evolucionados teóricamente del mono, pero animales mamíferos omnívoros al fin y al cabo.

Gestos

Gestos. Palabra que no es ni bonita ni fea, que en el diccionario hace referencia a expresiones o muecas faciales, pero que, en el imaginario colectivo, entraña toda una gama de expresiones corporales que van desde lo más soez a lo más bello, pasando por faltas de respeto, muestras de amor, de simpatía, educación, honor, dolor, prepotencia, cariño, bondad, honradez, humildad, alegría, tristeza, enojo, cordialidad…

6

Hablé una vez de las palabras y los riesgos que entrañaban dichas en momentos no apropiados, porque se quedan grabadas… ¿Pero y los gestos? Los gestos se quedan incrustados en nuestra retina y nos predisponen a una relación u otra con quien los hace. Las palabras se pueden cambiar, rectificar es de sabios.

Sin embargo, los gestos, tanto los buenos como los malos, son una primera impresión, un primer juicio, un miedo, una alegría, algo tan esporádico e instantáneo como el hecho en sí de hacerlo; como cuando te haces un corte cortando patatas y se queda la cicatriz, ahí, blanquita y pequeñita en la yema del dedo, pero está, y ya no se va a ir, se va a difuminar, pero no se va a ir. No vas a perder de vista una bonita sonrisa, no vas a poder evitar reírte con alguien que se ríe, vas a unirte a los que bailan, y vas a intentar hacerle entender al conductor del otro coche lo mal que lo ha hecho no poniendo el intermitente, también vamos a saber cuando te haces pis, cuando estas triste y caminando cabizbaja y cuando alguien ha conseguido enfadarte, va a ser indiscutible que tienes maneras, que eres muy femenina o un poco bruta, que te sientes bien contigo misma o que vienes de una discusión acalorada. Los ademanes que nos caracterizan no son invisibles a nuestro prójimo.

9

Hay que tener mucho cuidado con los gestos, especialmente con los no tan buenos, bonitos y baratos. Los gestos que hacemos en momentos de tensión, en esos momentos en los que no podemos controlar nuestra verborrea mental, física y vocal, esos gestos no sólo se quedan retenidos en la memoria visual de nuestro interlocutor, sino que se nos graban a nosotros también. Tú no te ves en ese momento, es físicamente imposible, pero luego rememoras el momento en tu mente y, como un burdo espectador más, te ves. Te imaginas, te ilusionas, te desdibujas a tí misma, no es del todo real, pero te ves. Y sientes vergüenza. Una vergüenza inexplicable que va directa como una flecha a tu autoestima. Es el aleteo de una mariposa en Japón que provoca un tornado de emociones, negativas, en torno a esos aspavientos que has hechos en una performance nada estudiada pero que no puedes evitar repetir una y otra vez en tu cabeza, sin control. 4

Los gestos son emocionales, impulsivos, provocados por los sentimientos. Hoy me he parado a pensar en esos sentimientos que provocan de manera impetuosa gestos que me hacen actuar de una forma de la que no me siento nada orgullosa. Todos tenemos esa parte oscura que, de alguna manera, no mostramos a nadie, pero que siempre hay quien consigue que la muestres. A nadie le gusta su parte oscura, ni la parte oscura de otros. A mi parecer, los gestos que otros tengan contigo son mejores herramientas, incluso que las palabras, que como todo el mundo sabe, se las lleva el viento, para sacar de ti lo mejor o lo peor.

Sería muy interesante que reflexionásemos un poquito sobre los sentimientos que provocamos en los demás y en cómo reaccionan a ellos para con nosotros. Creo que entenderíamos más a nuestros amigos, a nuestros padres, hermanos, a nuestra pareja, incluso a los nuevos conocidos, a desconocidos y a toda esa gente que aun nos queda por conocer.

Y tú, ¿qué quieres conseguir que los demás te muestren? 

2

Imágenes sacadas de la galería de UNSPLASH

Más difícil de derribar que el de Berlín

Me quedan 2 meses para acabar el Grado de Comunicación y RRPP por la Escuela de Negocios ESIC Valencia (product placement). He trabajado 2 años de prácticas, las correspondientes a los créditos obligatorios y el resto voluntarias. He hecho/estudiado el grado con tesón, pasión, mucha ilusión (todo acabado en “ón”), alegría por verme encaminada por fin (antes hice 4 años de Arquitectura Técnica y el CF de Fotografía Artística desde donde tuve mi primer contacto con la Publicidad y la Comunicación Audiovisual) y con una actitud por mi futuro que desborda de optimismo.

Cuando haces algo que te gusta, le ves futuro, salida, lo que sea, pero estás segura (bueno, casi) de que vas a poder vivir de ello. Estás casi (bueno, del todo) segura de que pase lo que pase ya te buscarás las cosquillas, te sacarás las castañas del fuego, ya te lo guisarás y te lo comerás, vamos, que ya te apañarás para que esos estudios para los que tanto empeño y esfuerzo has puesto te sirvan para no tener que vivir del cuento o acabar en algún trabajo similar al de Charles Chaplin en Tiempos Modernos.

Pero, en todo el proceso de formación profesional y personal referente a lo que te gusta hay algo en lo que no te paras a pensar. No eres consciente de ello hasta el último año de carrera (de grado), cuando te queda, como dice mi madre, “na y menos” para acabar y salir a los leones. Y es ahí, en medio del Coliseum del mundo laboral donde te das cuenta de que hay una barrera que tienes que superar. La más grande de todas. El muro de Berlín se queda corto a su lado. Esa barrera que desde que, buscaste con 16 años tu primer trabajo cuya máxima dificultad fuera poner cafés, te persigue. Hagas lo que hagas y te reinventes o no, ahí está, ahí está viendo pasar el tiempo, la barrera del copón:

“Experiencia mínima”

MURO_DE_BERLIN

Sí, estimados futuros graduados, esta barrera es la más difícil de todas. A no ser que vayas a emprender o tengas enchufe o seas de esas personas que nacen con estrella. Para el resto de mortales, no tenemos más que buscar caminos alternativos o crear escaleras profesionales que nos ayuden a superarla para optar al trabajo de nuestros sueños.

Necesito que me expliquen por qué tanto empeño en buscar a Dumbledores, Gandalfs, neardentales o Jordis Hurtados para trabajos que necesitan realmente ideas frescas, ganas y talento recién adquirido y/o implementado. “Experiencia mínima 3 años en el sector“, “Experiencia mínima 5 años en el sector”… che! Si no me dejáis trabajar en vuestro sector sin tantos años de f*** experiencia mínima, ¿cómo se supone que voy a adquirirla?

Soy de esas personas que piensan que vale más la calidad que la cantidad, en todos los aspectos de la vida. Por más años de experiencia que tengas en un sector no creo que tengas porqué ser mucho mejor como para quitarle el puesto a alguien como los recién graduados. Con esto no quiero desacreditar el trabajo ni la vida laboral de muchos profesionales que se han quedado en apuros como los recién graduados, sino valorar a los que salimos de la carrera con una mano delante y la otra detrás pero formados para trabajar. Entiendo que en estos tiempos ninguna empresa se quiere pillar los dedos, pero sí que estaría bien que se nos escuchara y se entendiera un poco el lado estudiantil de la historia.

Nosotros, los recién graduados o graduados en apuros, como queráis llamarnos, salimos de la carrera (grado) con ideas frescas, conocimientos en diferentes ámbitos, experiencia en la empresa más grande de nuestra vida gracias a la que hemos podido hacer trabajos sin límites, todavía no conocemos la frustración en su máximo esplendor, somos alegres, pervertidos en nuestros pensamientos, estamos excitados con la idea de trabajar, nuestra motivación roza los límites del frikismo, hemos visto, escuchado, vivido y acudido a todo tipo de conferencias, ponencias, mesas redondas (que no camas…), concursos, briefings… tenemos ansias de conocimiento, ambición sin barreras, somos maleables, competentes y activos, nos han enseñado a ser puntuales, responsables, educados, a luchar por lo que queremos.

En fin, con todo lo que puede aportar una recién graduada a tu empresa, ¿de verdad necesitas una experiencia mínima de 5 años que demuestre su valía?

Como no he sido la primera en reivindicarme sobre el tema, os dejo un cortometrajes sobre el asunto, a ver qué pensáis. No son sobre recién graduados, pero es que el mundo está así.


Y estos para completar.


Joróbate Flanders.

Después de leer cierto libro que no me gustó nada… Segunda parte.

EL GRIS TAMBIÉN ES UN COLOR, EL COLOR DE LA ALTERNATIVA.

Isabel Molinero Ramírez

Víctor Molero nos habla del consumismo y sus hijos, la Generación Marketing, un conglomerado social creador y víctima a la vez de sus propios comportamientos. Personalmente, creo que pinta al Marketing como el mayor cáncer que puede estar sufriendo la humanidad. Y no es cierto. El ser humano ha sido maleable, se ha dejado impresionar. Esto es de lo que se ha estado alimentando el Marketing. Pero, como cualquier película americana en la que el malo quiere conquistar el mundo y muestra todas sus tácticas y el bueno las observa, aprende y las utiliza para vencer al malo y frenar sus planes de dominio mundial, con el Marketing y los consumidores ha pasado exactamente lo mismo.

(más…)

Después de leer cierto libro que no me gustó nada… Primera parte.

Os dejo mi reflexión de los primeros capítulos del libro.

Agradecimientos a Maria, Elena, Kike… y al mundo que se muestra ante mis ojillos hambrientos de novedades y abiertos de par en par cuál ventana con grandes vistas (vaya… que poético me ha quedado). 

 

GENERACIÓN MARKETING 

La sociedad entre la codicia y la indolencia …o quizás no tanto 

Isabel Molinero Ramírez

INTRODUCCIÓN AL TRABAJO

Menudo libro el que he tenido el placer de leer.

La verdad es que ya empieza a cansar tanto pesimismo. El libro está escrito en 2006, antes de que la crisis mundial (que más que mundial parece que España ha adquirido el monopolio) llegara a nuestras vidas. Y se nota. Sí, esto 7 años de diferencia y las vivencias vividas en primera persona han sido totalmente relevantes para gestar una opinión como la que voy a presentar a lo largo del trabajo.

(más…)