sentir

Respira.

Menudo ajetreo de vida llevamos. Vemos tantas personas al día, recibimos tantos estímulos audio visuales y vamos tan rápido de un sitio para otro que, al final, acaba el día, y no te acuerdas de la mitad de cosas que has hecho, visto, sentido, vivido, … Y, así, un día tras otro. Se te va la vida. Lo notas, lo sabes, pero es posible que no te hayas parado a pensar como evitarlo. Por lo que sea. Pero no has parado tu vida 10 minutos para evitar que se te vaya sin darte cuenta. No sé porqué pienso esto hoy, así, tan repentinamente. Será que hay días que me doy cuenta que estoy más cerca de los 30 de lo que me gustaría y mira chica, me da por ahí. Pero, afortunadamente, me paré hace un par de días a pensar cómo vivir más intensamente incluso las rutinas.

Menudo ajetreo de vida llevamos.

Este domingo me enseñaron a respirar. A pararme, al menos 5 veces al día, como las comidas, y respirar. Respirar te ayuda a ser consciente de lo que te rodea, de lo que tienes que hacer, pensar, te ayuda a concentrarte, a sentir más y mejor y, lo más importante, te relaja y te sitúa sobre ti misma para que no te bloquees. Eso que a muchos nos pasa pero que no sabemos identificar. El bloqueo. Ya lo comentaremos otro día.

Es curioso como respirar es lo primero que, supuestamente, aprendes al llegar a la vida. Palmadita en el culete, un buen grito y, ale, dale al H2O nena.

Es más curioso todavía, como siendo lo primero que aprendemos, miles de artistas hacen referencia alguna vez en alguna obra a la necesidad de respirar. Será porque, como dicen los yoguis, lo hacemos fatal. En realidad es como si supiéramos lo mal que lo hacemos y la necesidad que tenemos de hacerlo bien. De, cuando respiramos, sentir de verdad que lo estamos haciendo. No sé si acabo de explicarme.

Palmadita en el culete, un buen grito y, ale, dale al H2O nena. 

Hay miles de tipos de respiraciones, según la necesidad que tengas. No sabría decir cuáles son, vete a una clase de Pranayama o yoga para aprender a respirar y te las cuentan mejor que yo seguro. Solo quería transmitir hoy lo que el domingo me transmitieron a mí en 5 minutos. A mí y a unos cuantos más ojo.

Te sientas, recto, en un sitio tranquilo, cierras los ojos y la boca, dejas las manos sobre tu regazo, relajadas. Siéntate recto pero con los hombros relajados. Esto es muy importante. El mentón un poquito hacia el pecho. Ahora vamos a respirar: inspiras aire por la nariz, llenas primero el abdomen, luego las costillas y por último el pecho, de manera que los hombros se levantan un poquito; retienes un segundo o dos, y empieza la espiración (que no la expiración eh!) en el orden inverso, es decir, pecho, costillas y abdomen, donde meteremos la barriga hacia dentro para sacar el aire residual.  Yo cuento hasta 4 por cada uno, por ahora. Supongo que más adelante serán unos 8 segundos por respiración completa. Lo importante es que hagas, no sé, me lo invento porque me funciona, unas 5 – 10 respiraciones cada vez. ¿Qué te va a quitar? ¿5 minutos de tu día? Bueno, es para mejorar las otras 23:55 horas. Vale la pena, hazme caso. De los 5 procesos de respiración que te aconsejo que hagas al día, guarda uno para cuando te levantas y otro cuando te acuestas. ¡Pero no te duermas antes de acabar el proceso que nos conocemos! Y, lo más importante, olvida todo lo que te rodea y céntrate solamente en ti y en tu respiración.

El resultado es maravilloso, intenso, inspirador, relajante y excitante.

¡Y solo llevo 3 días haciéndolo!

respirar

Aquí os dejo mi última ilustración. Espero que os guste 🙂

No es tan simple

Vuelvo a Coelho. Me enganchó hace unos 6 años y lo ha vuelto a hacer. Estoy releyendo todos sus libros de nuevo. No sé, me da ese toque de tranquilidad de cuando pienso que cada día estoy más loca. No es que esté más loca, es que las cosas no son tan simples como nos intenta decir la gente que nos rodea cuando nos ve bloqueados o como vende Mr. Wonderful.

Las cosas son más profundas. Cosas como término general para todo. T O D O. Últimamente creo, como Sidharta, el personaje del último libro que me he leído (altamente recomendable), que hay que sentir, admirar, valorar, contemplar y meditar sobre todo lo que hacemos, pensamos, decimos y nos rodea, para vivir plenamente. No soy yo mucho de religiones, pero cada día y con más fuerza me va pareciendo el budismo como una religión bien.

En fin, que no me quiero ir por las ramas. La idea que quiero transmitir es que la profundidad de las COSAS hay que valorarla y enfrentarla, aprender de ella, meditar sobre las opciones que nos da y no creerse una loca por ello, porque todo lo que nos ocurre en nuestra vida moldea y esculpe la persona en la que nos convertimos en nuestra vejez.

Y tu, quieres ser una escultura llena de detalles, grietas, arrugas, formas, llena de experiencias, o prefieres ser un jarroncito para flores?

Y la catedral lo resistía todo.

Camino por su esqueleto, viendo las reformas actuales: esta vez, los arquitectos garantizan que han encontrado la mejor solución. Hay andamios y refuerzos de metal por todas partes, grandes teorías sobre los pasos futuros y algunas críticas a lo que se hizo en el pasado. 

Y de repente, en medio de la nave central, me doy cuenta de algo muy importante: la catedral soy yo, es cada uno de nosotros. Vamos creciendo, cambiando de forma, nos abordan algunas debilidades que deben ser corregidas, no siempre escogemos la mejor solución, pero a pesar de todo seguimos adelante, intentando mantenernos erguidos, correctos, de modo que honremos no a las paredes, ni a las puertas o a las ventanas, sino al espacio vacío que esta allí dentro, el espacio en el que adoramos y veneramos aquello que nos es querido e importante. 

El Zahir. Paulo Coelho.

 

A mí me parece que es bien que la expresión de mi cara y de mi mirada vaya cambiando con el tiempo y las experiencias, convirtiéndome en una persona cada vez más completa y que moldea todo lo que le ocurre para tener una escultura llena de matices.

 

Me inspiras

No es la primera vez que leo El Alquimista de Coelho. No es la primera vez que algunas de sus citas me llegan bien hondo. Sin embargo, sí que es la primera vez que estoy leyendo este cuento y de verdad lo entiendo. De verdad estoy captando la esencia de lo que quiere decir el escritor brasileño. Muchas cosas de las que leo pienso “venga ya, demasiada fe tiene este hombre”, pero luego pienso un poco, intento buscar historias, mías o ajenas, en las que pueda ver ejemplos de todas las enseñanzas positivas que tiene este libro.
Tu historia Personal

Es curioso que durante toda nuestra vida conocemos a centenares de personas. Algunas se quedan y te acompañan siempre, otras están de paso, muchas las guardamos en nuestros corazones, estén o no, algunas intentan quedarse a las malas y acabas echándolas y otras tantas, simplemente, desaparecen por donde han venido. Todas las personas que forman parte de nuestra vida o de un momento de ella, todas, nos enseñan tantas cosas que no podemos abarcarlas todas. Es por esto que a veces tropezamos con la misma piedra y cometemos muchos errores que habíamos cometido en el pasado. Es, también, por esto, que cada vez las personas que forman parte de nuestra vida tienen más calidad, nos aportan mucho más de lo que necesitamos y nos ayudan a evitar aquello que nos hace daño. Es curioso, por otra parte, como llega un momento de nuestra vida en el que decidimos de quién queremos aprender cosas. No vamos al libre albedrío intentando captar enseñanzas de cualquiera que pase, sino que seleccionamos a aquellos de quién queremos aprender, ya sea que estén de paso o que vayan en nuestro barco, para no cometer más errores de los necesarios.

La verdad es que no sé si voy rápido en esto de seleccionar a aquellas personas de quién quiero seguir aprendiendo, o voy lenta, o aún no tengo esa capacidad. Sí que sé que soy muy sensible a la esencia de las personas, y por ahora voy sintiendo quien tiene una esencia agradable a mis sentidos y quien desprende algo más parecido a “El perfume”, que me intoxica, me obsesiona y absorbe mi energía y mi razón. No estoy segura de estar aprendiendo tanto de lo bueno como de lo malo de las personas que pasan por mi vida, pero sí que estoy muy segura de que hay unas cuantas, no muchas, que me inspiran a seguir creyendo en el poder de la gente, en la imposición del bien contra el mal y en el poder del Universo y del Karma cuando se ponen de tu lado porque lo que quieres conseguir lo quieres desde el corazón y con las mejores intenciones.

Hay una persona, dentro de este grupo de gente, que me inspira y me hace querer ser mejor persona, que destaca un poquito más. Despierta en mí gran admiración, le deseo todo lo mejor y es la que me ayuda, sin saberlo, a entender el mensaje de Coelho en “El Alquimista”. Sabiendo esto, tu ves a esta personita por la calle, y no dirías que tiene esa fuerza, no te creerías la capacidad de devolverte las ganas de luchar y de vivir que tiene. Es menudita, muy sonriente y nerviosa a la hora de hablar. Inteligente como ella sola y amable, humilde, positiva y fuerte. Este último año, he tenido la oportunidad de ver cómo ha superado, con creces, retos físicos que ni ella misma se creía que podría llegar a conseguir, pero gracias a los cuales ha reforzado su éxito de manera que se propone nuevos retos que, oye, ¡parecen pan comido! He visto cómo ha ido descubriendo nuevos mundos en los que se ha podido amoldar desde el primer día a la perfección.

¿Cómo lo hace? Me pregunto yo a cada cosa nueva que me cuenta. ¿Cómo tiene esa capacidad de conocer gente, hacer amigos y disfrutar tanto? Muchas veces, mi trabajo personal consiste en ser un poquito más como ella y olvidarme de esa parte de mí, que está escondida pero su presencia es ineludible, que me hace ser algo que no quiero ser.

No todo va a ser filosofear... Algunas de mis  mejores sonrisas, son todas tuyas!!!

No todo va a ser filosofear… Algunas de mis mejores sonrisas, son todas tuyas!!!

Tuvo un momento de indecisión, de no saber qué hacer, y cómo lo solucionó es algo que, a día de hoy y considerándome parte de esa solución, no puedo creerme, pero que lo aplaudo de pie y bailando. Su solución no fue una, sino dos, que además están relacionadas de manera que una va a aportarle mucho a la otra. Por una parte, ha emprendido una empresa cuyo mensaje posiblemente llegue a todo el que la descubra. Ha creado ella solita LeanSelf Coaching, que más que decir sobre la empresa, prefiero que el lector la conozca. Por otra parte, se va. Se pira. Pilla su mochila y el día 1 de Junio se va a Asia. A aprender, a conocer, a soñar, a reflexionar, meditar, en fin, a vivir su Historia Personal.

Con todo lo chiquitita que pareces, eres muy, demasiado, grande.

Irene, así se llama la persona en la que veo reflejada cada palabra de “El Alquimista” y a la que le deseo toda la suerte del mundo. Aunque, como he citado al principio, cuando deseas algo como lo desea Irene y cuando persigues tu Historia Personal como la persigue Irene, la suerte, el universo, la tierra y el Alma del Mundo se ponen totalmente de tu lado. Y, desde aquí, quiero mandarle un mensaje a mi amiga: las fuerzas misteriosas que te tienen que aparecer en tu camino, no lo van a hacer cuando estés en Asia como ya has podido comprobar, pero ya sabes que, aunque parecen malas, solo están poniendo a prueba tu fuerza y tu voluntad, no te pongas nerviosa, no tengas miedo del malo, no te preocupes porque sólo es un entrenamiento para tu gran viaje, porque con todo lo chiquitita que pareces, eres muy, demasiado, grande.

Para acabar, dejo esta cita tanto para mi amiga, que la veo totalmente reflejada y descrita en ella, como para todo el que esté un poco perdido en otro momento que no sea éste.

la vida es una fiesta

 

Seré breve.

Imagina un barco. Un barco que espera zarpar desde que tienes uso de razón, desde que empiezas a tejer un gran telaraña llena de sueños, de esperanzas, de ilusiones. Un barco que vas construyendo poco a poco a lo largo de tu adolescencia y en los inicios de tu madurez, preparándolo para que te lleve a tu futuro. Un barco que tiene que levar anclas en algún momento.

Sabes que zarparás en ese barco. Sola o acompañada. Es algo inminente. Puedes imaginar más o menos cuándo y puedes prever más o menos dónde, más lejos o más cerca. Pero es todo una incertidumbre de la que no sabes nada hasta que no llegue el momento. Sigues cargando el barco cada vez de más experiencias de vida, de más golpes, de más buenos y malos momentos, de más recuerdos, de más de todo. Eso sí, te vas a dando cuenta de que cuanto más tiempo aplaces la salida en tu barco, más enraizadas en el fondo del mar estarán las anclas. 

Este barco está repleto de tus cosas. De esas cosas que siempre has pensado que son tan necesarias. Cosas que, por cultura, por educación, por tradición, quien sabe, han encontrado un hueco en ese sentido de la necesidad material que todo humano tiene. Muchas cosas te harán falta en tu viaje, pero no sabes que son precisamente las inmateriales las que mejor compañía te harán, por eso sigues cargando el barco de todo lo material pensando que así estarás preparada para todo lo que tenga que venir, para cualquier contratiempo futuro.

BARCO

Y llega el día.

Llega el día en el que tienes que levar anclas. Posiblemente nunca sea el día idóneo, ni el momento adecuado y no tengas tu barco preparado. Posiblemente hayas esperado tanto tiempo para zarpar que tus anclas estén demasiado profundas para levarlas y tengas que zarpar arrastrándolas, cosa que no te habías ni imaginado. Es posible que tu cargamento inmaterial esté incompleto y te hayas olvidado de lo esencial al hacer inventario. Cuando llegas a puerto y te dispones a zarpar, te das cuenta de que cosas como el amor incondicional de tus padres y hermanos, las amistades fuertemente forjadas a lo largo de los años y el entorno que tanto te ha costado conocer, no se van contigo, eso no lo puedes meter en el barco.

Ahora hay que empezar de nuevo, hay que volver a trabajar por todo lo que te hacía sentirte bien, hay que conseguir atracar de nuevo el barco en un puerto y hay que construir. No vas a estar acompañada y protegida durante un tiempo. Va a ser duro. Va a ser difícil. Vas a llorar mucho y vas a aprender más todavía. No te creas a quien te dice que es fácil levar anclas, para esa persona seguro que tampoco lo ha sido. Puede que vaya alguien a tu lado en este viaje, pero vas a tener que esforzarte para que no se vaya, nunca sin perder tu rumbo. Pero te diré una cosa, una sola cosa:

NADA ES IMPOSIBLE.